Opinión

Amenazado por exigir conectividad para el aprendizaje en casa

José Aníbal Morales Castro

Un niño de once años se suma a la lista de líderes amenazados o asesinados en Colombia.
 
En un mundo en el que la dignidad del ser humano esté por encima de todo, podría parecer absurdo que un niño de once años sea amenazado de muerte por exigir garantías para el derecho a la educación, tanto para él como para los demás niños y niñas. Pero en Colombia, lo absurdo se torna normal, lógico y real.
 
Lo coherente funciona así: si te quedas callado ante la trágica realidad que vives, si nada dices para reclamar tus derechos, tal vez nada te pase. Si, en cambio, te atreves a levantar tu voz para reclamar tus derechos o los de otros, es posible que quedes incluido en la lista de los castrochavistas, comunistas, enemigos del orden, que algunos no quieren ni oír ni ver. Para ciertos sectores, quienes reclaman, exigen, luchan, se movilizan por sus derechos, se convierten en indeseables. ¿Su statu quo se ve amenazado, quizás? Lo extraño es que entre los que rechazan a los reclamantes se encuentran muchos excluidos que se convierten en simples seguidores o sirvientes de los que sí se benefician de ese statu quo y sus privilegios.
 
Francisco Javier Vera, de apenas once años, se suma a la lista de líderes y lideresas amenazados o asesinados por poner su vida al servicio de la defensa de los derechos humanos, los propios o los ajenos. Ahí se encuentran ambientalistas como Gonzalo Cardona, asesinado hace apenas una semana, y el líder afrodescendiente Fredman Erazo, asesinado ayer en La Apartada, Córdoba. El niño Francisco ha demostrado una vocación ambientalista, que solo debe ameritar aplausos y estímulos.
 
¿Por qué, las amenazas y los asesinatos a los líderes y lideresas? ¿Por qué los ambientalistas, por qué? ¿Por qué todos aquellos que alzan su voz en nombre de la justicia, la igualdad y la libertad? ¿Por qué? ¿Lo sabe usted? Se trata de algo sistemático y premeditado. No es una región específica del país, puede ocurrir en el norte, en el sur, en el centro, en el oriente o en el occidente, en las selvas, en los valles, en las mesetas, en las montañas o en las costas.
 
Lo sistemático es lo que ocurre reiteradamente, a diario o semanalmente, y por las mismas razones. ¿No nos queda más por hacer que ver cómo semana tras semana van cayendo unos y otros, por las mismas razones (la defensa de los derechos humanos)? No hay representantes, ni gobernantes que valgan. Está probado.
 
La salvación está en la movilización de cada persona permitiendo que se manifieste ese yo-sujeto-consciente que tiene dentro en defensa de su ser y de sus derechos, para exigir el cumplimiento de la ley, en principio, pero no solo. En muchas ocasiones hay que ir más allá de lo que las leyes prescriben, la Corte Constitucional ha contribuido en mucho a la materialización de derechos constitucionales birlados por los gobernantes, pero no basta. Se requiere una movilización masiva de mentes y corazones, los de estos yo-sujetos-conscientes, que no se arredran ante las amenazas y el terror.
 
Y sumar, y sumar, y multiplicar expresiones a favor de la justicia, del amor, de la vida (la erótica) que puedan opacar y disuadir las fuerzas del terror y de la muerte (la tanática). Es lo que Francisco ha hecho, proclamar la vida al exigir la garantía de sus derechos, en este caso simplemente el cumplimiento de la ley:
 
“…para priorizar el acceso y uso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la producción de bienes y servicios, en condiciones no discriminatorias en la conectividad, la educación, los contenidos y la competitividad. En el cumplimiento de este principio el Estado promoverá prioritariamente el acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para la población pobre y vulnerable, en zonas rurales y apartadas del país” (Ley 1978 de 2019).
 
Y en ese propósito lo deben acompañar todos los estudiantes, los maestros, los padres y las madres de Colombia. Seguimos en la virtualidad, con aprendizaje en casa, a pesar del deseo enorme de retornar a las aulas que todos sentimos, pero la pandemia no nos deja aún; no sabemos cuánto tiempo habrá que seguir así.
 
Francisco tiene razón, la conectividad a internet es hoy en día un derecho fundamental, una necesidad de urgente atención. Si no, ¿de cuál aprendizaje en casa podrá hablarse? ¿De cuál pacto por la calidad podríamos hablar?
 
¡Para la vida y la paz, todo. Para la guerra, la violencia y la muerte, nada!
 
En Cali, a los 16 días del mes de enero de 2021, cuando el coronavirus ha contagiado a 94 millones y matado a más de dos millones de personas en el planeta, y ha contagiado a 1.870.000 y matado a 47.870 personas en Colombia. Y, además, cuando seguimos contando semana a semana la muerte de más y más líderes y lideresas sociales.
 
PD: Menos mal que ha llegado la nueva Procuradora General de la Nación, la amiga del delincuente ex senador Eduardo Pulgar. Ha prometido que…¡va a acabar con la corrupción!
 
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