Opinión

Apagar un incendio con gasolina

Nelson Germán Sánchez Pérez -Gersan-

Más allá de que hayan sido flojas, generales y leves las disculpas a los colombianos por parte del Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, ordenadas por la Corte Suprema de Justica frente al exceso de la policía en las protestas presentadas el año pasado, cuando murió por un disparo del Esmad el joven Dilan Cruz, como lo dijo el abogado Alirio Uribe coadyuvante de esa tutela; el tema de la actitud del Mindefensa, sus posturas retadoras, pronunciamientos en redes, discursos y actos de gobierno alrededor de todas estas circunstancias que vive Colombia deben analizarse con calma y en profundidad, porque podría tratarse adrede o inconscientemente de la vieja estrategia de apagar un incendio con gasolina.

Es necesario entender que no se trata de una persecución contra la Policía o las Fuerzas Armadas, de ponerlas de rodillas, “mancharles” su dignidad, no reconocer sus enormes esfuerzos y sacrificios en la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico, la subversión, los grupos armados ilegales, etc.; de lo que sí se trata es de que no se les envilezca su actuar presente –y pasado de héroes- por discursos altisonantes para  nublar su juicio y elevarles el ego, haciéndolas sentir intocables y con derecho a todo y sobre todos.

Lo que se debe exigir –no pedir- al Ministro y sus jefes es la moderación, porque él es el referente institucional, el faro a seguir por hombres y mujeres que portan armas, son entrenados y adiestrados con recursos de todos para el uso de esos artefactos y como dicen por ahí el ejemplo cunde y si ven que las directrices, actitudes, aptitudes, comportamiento y expresiones frente a las faltas graves, a  excesos cometidos es el tapen-tapen, sigan así, pues por supuesto que ellos, que son los que soportan el peso y la presión del enfrentamiento diario, trabajan en terreno, más resultados se les piden, más polvo, lluvia y sol aguantan con un salario muchas veces no consecuente con su nivel de sacrificio, pues no podrían reaccionar de otra forma, por esa especie de “invitación abierta” a que continúen haciendo eso que lo no que se les reprocha y lo pueden tomar como una invitación a que ojalá fueran todos los que se pusieran en sintonía con los abusos y muertes. Ese es el quiz de toda la discusión que debe darse.

Pero en ese listado de torpezas propagandística se suma que el Presidente de la República –su comandante- se adelanta al Halloween de octubre y se disfraza de policía, para montar en helicóptero y se va de CAI en CAI en Bogotá como si fuera la noche de pedir dulces. “Niños estoy feliz con lo que hicieron, sigan así, nunca cambies, triqui-triqui”. Mientras el Mindefensa corre a visitar cuanta guarnición militar hay cerca a la sabana de Bogotá para hacer acto de “reivindicación” de la dignidad militar, de no estigmaticemos, de que ya no son ni siquiera pocas manzanas podridas de un bulto, si no ahora son gusanos dentro de una manzanita. No, los colombianos y las mismas fuerzas merecen respeto de sus dirigentes y que no las cojan con ring de boxeo politiquero. Eso deben aprenderlo Presidente y Ministro.

No es como dicen algunos que es tiempo de dejar de llover sobre mojado o no echar más sal a la herida, es decir, como que es mejor no tratar más estos temas, pasar de largo, no ser “incendiario”, no sembrar odio ni rencor si no impulsar el silencio y paciencia; No, es todo lo contrario, con casos y hechos como los presentados en el último año en Colombia se debe hacer un permanente llamado a que la vida humana, la de todos los colombianos, se respete por encima de todo de parte de todos y en especial de los servidores públicos y las fuerzas en armas del Estado, que fueron conformadas para protegernos. Es así de simple. No puede existir otro propósito. No callar, sí denunciar y exigir respeto y que se cumpla la Constitución y la Ley. Eso es todo. Trato digno para unos y para otros.  Y es que lo que a algunos pocos parece incomodarles mucho es que estas temáticas sean objeto de análisis y se mantengan abiertos a la opinión, porque para ellos es mejor mantener a la gente sometida, asustada y poco educada para que no construyan su propio pensamiento crítico frente a los temas, decisiones y los acontecimientos que los afectan por parte de quienes ostentan el poder formal.

¡Ah! y resulta muy conveniente ahora que aparezcan informes de que quieren matar al presidente fuerzas extranjeras de pronto en unión con grupos subversivos nacionales y gobierno vecinos. Ojalá no sea verdad, por cierto. Si no otro embuchado prefabricado. Porque parece la aplicación de la vieja fórmula del libro de recetas de crisis de los nacionalismos, en tratar de construir unidad de opinión a través de una figura simbólica amenazada, convocando al repudio frente al hecho, para impulsar el sentimiento de martirización y defensa a ultranza de la legalidad y de los buenos somos más y no podemos permitir tales injerencias y acciones. Ojo con esas trampas señores que las crean, que pueden generar más caos en un país exacerbado como el nuestro por causa de los políticos extremistas y mentirosos.

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