Historias

El renacer en el arte: La historia del mundo en un árbol

Juliette Uribe

Practicante de comunicación social y periodismo- Universidad de Ibagué

En Ibagué existe una obra artística en la que se refleja la historia del mundo, y que solo aquellos curiosos que noten cada pequeño detalle podrán llegar a apreciar en su totalidad. Creada desde un tronco de un árbol que ya llevaba varios años deteriorado y que la comunidad consideraba un estorbo, esta escultura fue forjada por las manos de Aníbal Bedoya y se encuentra en la esquina frente a la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el parque del barrio Belén.

Aníbal inició con la escultura el 30 de agosto del 2020, y terminó la fase de talla y pintura el 25 de agosto de este año. Lamentablemente la obra no ha podido ser finalizada por falta de apoyo de parte de la secretaría de cultura y demás entes gubernamentales, por lo que Aníbal pide colaboración a los visitantes que deseen ayudar, pues aún falta un pedestal que ayude a aislarlo de la tierra y algunas capas de barniz para que pueda conservarse.

Aníbal Bedoya al lado de su creación. Foto: Juliette Uribe

La obra en sí misma cuenta múltiples historias: Allí se puede observar un personaje que renace, que surge a partir de naturaleza muerta; además reúne características de diferentes culturas, como la barba, el mentón y el cabello largo, por lo que algunos pueden ver a Jesucristo, otros a un hombre aborigen, pero su creador manifiesta que él hace referencia a los orígenes de la civilización en la cultura sumeria. El ojo se refiere al ojo de Horus, también llamado el “Ojo de la sabiduría”, que según los antiguos se encuentra justo en la glándula pineal, a su vez se puede apreciar una piña en la mano del personaje. Así como explica el artista: “Cada uno de los detalles nos lleva a viajar por las culturas del mundo”.

Y no hay que remontarse tantos años ni a lugares lejanos para apreciar el penacho de plumas y los tonos Vinotinto y oro, que evidentemente se refieren a los aborígenes de América, pero sobre todo del Tolima, los Pijaos; la espirales plasman la galaxia, o tal vez el laberinto de la mente; las venas reflejan la conexión del ser humano con la naturaleza, la tambora representa al Espinal, pero también a la cuna de la humanidad, África; la posición de la mano, cuya seña significa paz, fuerza y armonía; el Yggdrasil,  el árbol de la vida, el cual, según la mitología nórdica, une los mundos de arriba y los de abajo.

Foto: Juliette Uribe

Hay cientos de detalles que solo aquel que lo presencie en persona podrá notarlos, por no hablar de la otra cara de la moneda, la parte trasera de la obra. La imagen del hombre jaguar se remonta a las culturas de centro y sur América, donde se cuenta que los chamanes tienen el don de convertirse en el felino; la serpiente, que tiene gran importancia y varios significados en muchas civilizaciones, es símbolo de la medicina en la Vara de Esculapio, símbolo de la vida para comunidades amazónicas, y también es aquella que entrega el conocimiento a Adán y Eva. Con la representación de estos dos animales, Aníbal intenta demostrar como a las personas se les ha infundido el miedo al conocimiento, así como le tienen miedo al jaguar o a la serpiente “Las historias tienen un trasfondo, tienen una verdad que descubrir y contar”.

La mazorca denota la variedad de maíz que hay, pero cuya distribución ha sido controlada debido a las semillas transgénicas, y que los nativos lo consideraban mucho más valioso que el oro o la plata; el búho es la representación de la sabiduría, a su vez que era el ave que guiaba el espíritu para las culturas grecorromanas. Y aún así quedan muchos detalles por encontrar y explicar, por lo que todos aquellos curiosos y curiosas que deseen saber más acerca de esta obra de arte acérquense al Parque Belén, y así podrán darse una vuelta por el mundo sin salir de la capital musical. En palabras de Aníbal Bedoya: “La invitación es a conocer un poquito más del contenido, cuál es el simbolismo que hay, más allá de las formas, de los colores, de las técnicas artísticas, de la talla, de la pintura… Avanzar un poquito más y entrar a encontrarle sentido a lo que hay aquí”.

Foto: Juliette Uribe

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