Opinión

¿Estaremos viviendo el Apocalipsis?

Sandra Liliana Pinto Camacho

Ingeniera Industrial PUJ & Administradora Hotelera AH&LA

Me sorprendí al encontrar en el New York Times un artículo titulado: “El apocalipsis como revelación: esto enseña la religión sobre el fin de los tiempos” escrito por Elizabeth Días, quien es corresponsal en Washington de este periódico informando sobre asuntos relacionados con la fe y la política, “para que *pueda* discutir sobre ambos en las cenas familiares”, como lo describe en su perfil de Twitter. Antes cubría asuntos similares en la revista Time.

La comparación que hace entre las citas evangélicas y los acontecimientos que vienen sucediendo, particularmente en lo corrido de este año, resultan en un interesante análisis desde la visión de distintas religiones, que a lo sumo producen un poco de escalofríos por su cercanía con lo que significa la palabra original en griego — apokalypsis —  un desvelamiento, una revelación.

La historia del apocalipsis, nos dice la escritora, es una de las más antiguas que los humanos cuentan. En las tradiciones ancestrales religiosas más allá del cristianismo —incluyendo el judaísmo, el islam y el budismo — es una narrativa común que surge en momentos de crisis sociales y políticas, cuando la gente intenta procesar eventos impactantes.

Jacqueline Hidalgo, catedrática de religión en el Williams College en Massachusetts afirma: “No es solamente sobre el fin del mundo, nos ayuda a ver algo que estaba escondido”.

Jorge Juan Rodríguez, doctor en historia de la religión en el Seminario Teológico de la Unión en Nueva York, escribió que “la crisis (refiriéndose a la generada por el COVID-19) revela desigualdades en la atención médica, divisiones de clase y el hecho de que los trabajadores más importantes de la sociedad estadounidense se encuentran entre los peor remunerados” palabras que bien podrían aplicarse a lo develado por la pandemia en nuestro país.

Algunos como David Jeremiah, un pastor que se ha convertido en uno de los asesores evangélicos informales de Trump, se preguntó en un reciente sermón si el coronavirus era una profecía bíblica y calificó a la pandemia como “la cosa más apocalíptica que nos ha pasado”.

Este sentimiento lo comparten personas de muchos credos, e incluso algunos que no tienen ninguno, quienes tienen una sensación de que el fin del mundo está cerca.

Durante este año no solo hay una plaga, sino que cientos de miles de millones de langostas están pululando en África Oriental; incendios forestales han devastado Australia y exterminado a innumerables animales; terremotos han sacudido al mundo y el acontecido en Utah, causó que la trompeta de oro se cayera de la mano derecha del ángel Moroni en la icónica torre del templo de Salt Lake; Protestas en todo el mundo; conflictos armados; elecciones controvertidas que ponen en tela de juicio la principal democracia del mundo…

No hay duda que, si el año 2020 fuese una película, sería una de esas historias apocalípticas en las que la humanidad por completo se enfrenta a una amenaza que pone en jaque al planeta. Por ello, no es de extrañar que los responsables del canal de humor de YouTube “Grim Sausage” hayan creado un tráiler de cómo sería 2020 si fuese una película. Se trata de un vídeo de poco más de 2 minutos de duración que imita los anuncios de otras grandes producciones cinematográficas de carácter apocalíptico:

2020 – Official Movie Trailer HD https://youtu.be/u0S21SNM78w via @YouTube

Siendo éste un tema tan de actualidad y de interés para tantas personas, The Joshua Fund, un grupo evangélico dirigido por Joel C. Rosenberg, quien precisamente escribe sobre el fin del mundo, contrató una investigación a McLaughlin & Associates, la encuestadora que trabaja para el presidente Donald Trump y otros republicanos, previamente a las elecciones a la presidencia, la cual concluyó que alrededor del 44% de los posibles votantes en Estados Unidos ven la pandemia del coronavirus y la crisis económica como un llamado al despertar de la fe, una señal del juicio venidero de Dios o ambos.

Estas cifras las supieron interpretar muy bien los encargados de manejar las campañas electorales quienes en no pocas ocasiones hicieron alusión a que, de ganar uno u otro candidato, el futuro del país sería “apocalíptico”.  La primera alusión la encontramos en enero de este año, previo a la pandemia, cuando los medios hablaban de que Trump era el responsable del “apocalipsis climático”. El periódico El País de España reseñó a finales de agosto, que Trump “tensaba el miedo de sus seguidores para derrotar a Biden” en un artículo titulado “Trump o el apocalipsis”.  Los Simpson no se quedaron atrás y en una nueva edición de su episodio especial de Halloween: La Casita del Terror, Homero no votó y llegaron los cuatro jinetes del Apocalipsis, por supuesto, por el triunfo del presidente actual.

The Simpsons’ Treehouse of Horror Lists 50 Reasons Not to Vote Trump https://youtu.be/Isp_KJY9RZU via @YouTube

Como si todo lo acontecido en este año no fuera suficiente para despertar nuestros temores religiosos más profundos, el famoso profeta de la corte francesa del siglo XVI, Michel de Nôtre-Dame, conocido en nuestros tiempos como Nostradamus, predijo que un «rey negro» en el trono del Vaticano sería el último antes de que el mundo sucumba al advenimiento del Apocalipsis: «Al principio habrá enfermedades mortales como advertencia; luego habrá plagas, morirán muchos animales, habrá catástrofes, cambios climáticos y finalmente empezarán las guerras e invasiones del rey negro». Con la llegada del nuevo papa, Francisco I, se desempolvó esta “profecía”, debido a que Jorge Mario Bergoglio hace parte de la Compañía de Jesús, más conocidos en el mundo como Jesuitas. Desde los siglos XVI y XVII se ha conocido al Padre General de esta orden religiosa como el papa negro, debido al color de las sobrias sotanas que visten todos sus miembros, en contraste con la vestimenta blanca del Papa.

Esta predicción se vincula a la de San Malaquías quien sostiene que el último papa antes «del final de los tiempos» será el número 112 desde Celestino II, en el siglo XII, bajo cuyo mandato «la ciudad de las siete colinas será destruida» refiriéndose a Roma, por lo que no son pocos los que relacionan la proclamación del Papa Francisco con el final de la iglesia católica y, otros, con el fin de la humanidad, ya que el actual es el papa número 112 desde la época anunciada por el profeta.

Entre los más supersticiosos se interpreta como un símbolo inequívoco el hecho de que a última hora del martes, día de la primera votación del cónclave, la luz nocturna de la cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se cortara repentinamente y, como si esto fuese poco, que un rayo golpeara la cúpula de la misma basílica apenas un día después de que Benedicto XVI dimitiera, imagen que fue transmitida en vivo por numerosos medios noticiosos alrededor del mundo.

Así fue el rayo en la Basílica de San Pedro

En una homilía de la misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de nuestro fin y del fin del mundo: “Si el Señor me llamara hoy, ¿Qué haría? ¿Qué le diría? El pensamiento del fin nos ayuda a avanzar; no es un pensamiento estático: es un pensamiento que avanza porque es llevado adelante por la virtud, por la esperanza. Sí, habrá un fin, pero ese fin será un encuentro: un encuentro con el Señor. Es verdad, será un «rendir cuentas» de lo que he hecho, pero también será un encuentro de misericordia, de alegría, de felicidad. Pensar en el fin, el fin de la creación, el fin de la propia vida, es sabiduría; el sabio lo hace”.  Esta noche duermo en paz con estas sabias y esperanzadoras palabras del Papa.

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