Fiesta nacional

Mucho se habla del cambio, pero, cuando llega el momento de cambiar la cosa se pone seria y no es para menos ya que los cambios duelen, son duros, cuestan y a veces pareciera que son imposibles de lograr. Sin embargo, los cambios ayudan al crecimiento y la evolución de las personas y de la misma sociedad.
Ahora bien, cambios hay muchos y eso todos lo sabemos; no obstante, no podemos pensar que tenemos la capacidad de cambiar a toda una sociedad; de ahí que el verdadero cambio comienza con cada uno de nosotros.
Entonces, cuando logramos encender esa pequeña llama de curiosidad por ver resultados diferentes a través de lo que llamamos cambio, es más fácil pensar en una Colombia reformada, nueva, sin chanchullos, sin masacres, sin violencia, equitativa, igualitaria y con oportunidades.
Lo anterior nada tiene que ver con cuentos fantásticos o falsas ilusiones, no. Las cosas hay que verlas como son, pero, no es imposible pretender que nuestra sociedad colombiana, acostumbrada a la mala vida, al maltrato, a normalizar los malos procederes de unos y otros, encuentre ahora con la posesión del nuevo gobierno un fragmento de ese cambio que tanto se necesita y, sobre todo, una valiosa oportunidad de hacer las cosas de manera diferente y eso está bien.
Sin embargo, no podemos desconocer que la tarea va a estar fuerte; cambiar toda esa mala educación que ha impartido el derrotado y vergonzoso Centro para nada democrático, no es tarea sencilla, menos cuando aún podemos ver a personajes sin vergüenza como Duque, Cabal y a las nuevas cabecillas de la deshonra, vociferando sus libretos amañados y tratando de confundir a los incautos colombianos que siguen tragando entero.
Aun así, lo que se viene, si se trabaja como es, traerá grandes beneficios para todos los colombianos, sobre todo si se logra cambiar un poco el chip, si le damos la oportunidad al pensamiento crítico y libre de adoctrinamientos absurdos.
Como sea, Colombia y su gente vivirán una verdadera fiesta nacional. Personas de todos los rincones del país se preparan para celebrar una gran victoria, la victoria del pueblo colombiano que se levantó en contra del abuso de los mismos de siempre y de sus familias enfermas y hambrientas de poder.
Lo que veremos será, sin lugar a dudas, la manifestación de un pueblo que, aunque temeroso, está dispuesto a cambiar. Esperemos que quienes todavía se niegan a hacerlo se den la oportunidad al menos de soñar con una Colombia mejor.




