Opinión

¿Funcionan correctamente las Empresas Prestadoras de Salud (EPS)?

José Yesid Devia Tafur

Se observa con gran complacencia, que, en el plan masivo de vacunación, implementado últimamente por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), tema de amplia difusión; las EPS, actuando articuladamente con las secretarias Municipal y Departamental de Salud, han venido en forma por demás eficiente, dando una magnífica cobertura a toda la población en general, muy especialmente a quienes hacen parte del   PLAN DE BENEFICIOS EN   SALUD (PBS). Soy testigo de excepción, por cuanto he recibido el llamado permanente de mi operador, para el efecto. Se nota su marcado interés y preocupación,  para dar cumplimiento con lo encomendado. 

Pero y al parecer,  cómo qué nunca faltan los peros, contrasta la actitud de las EPS, cuando se trata de brindar atención médica,    solicitada por los usuarios o mejor pacientes,   afiliados a los regímenes contributivos y subsidiados,  a través de los servicios de urgencias, petición de citas médicas vía telefónica, entrega de medicamentos  y órdenes para exámenes especializados, ahí,  salta la liebre, se arma la de Troya y comienza el viacrucis. Veamos lo que suele acontecer. 

1.-  SERVICIOS DE URGENCIAS: 

Para poder acceder a este servicio,  hay que franquear una buena cantidad de escollos, entre los que se encuentran;  someter al enfermo a la mirada desconfiada y escrutadora de un vigilante, quien determina si amerita que el afectado pueda ingresar a las instalaciones. Superado este primer obstáculo, hay que afrontar el  siguiente paso,  el cual debe suplirse ante  una recepción, donde hay que decir, hasta de que se va a morir uno.   Allí,  realizan un interrogatorio, que le corresponde resolver al acompañante del resignado paciente, por obvias razones. La persona encargada de solicitar la información, no soluciona nada y simplemente ordena pasar a la sala de espera, en la que si uno, ese día se levantó con el pie derecho, consigue una silla para el atribulado y adolorido enfermo. En este sitio, debe esperar un llamado para interactuar con un enfermero, que lo somete a un procedimiento denominado, TRIAGE o TRIAJE (pura jerigonza) y dicen que es la manera más sabia para establecer, si la persona   requiere o no, atención médica. Y si debe o no,  pagar por la consulta.  “Válgame Dios”. 

Después de ese periplo, al fin   se logra la atención de un profesional en la salud, un médico general, desde luego que para lograr este objetivo, ha sido necesario destinar dos, tres , cuatro y más horas. Consideremos pues, que puede sucederle a un usuario,  que requiere el servicio de “URGENCIAS”. ¿Traumática verdad? 

2.- PETICIÓN CITAS MÉDICAS VIA TELEFÓNICA: 

Este relevante hecho, es una verdadera odisea. El estado normal de los teléfonos es en tono de ocupado, cuando se logra una respuesta, la hacen mediante una contestadora automática y para una simple consulta de medicina general, la cita más cercana es a un mes. Pero si la consulta solicitada,  es para medicina especializada;  hum, apaga y vámonos. Si la conceden,  la asignan para tres, cuatro, cinco y seis meses adelante. Háganme el favor. ¿Y mientras tanto qué?  Es una situación sumamente crítica y  lamentable, máxime,  si tenemos en cuenta, que hay patologías de extrema gravedad, y gran morbilidad, tales como: el cáncer, afectaciones coronarias, cerebro basculares, pulmonares, etc.,   las que sino son tratadas en los tiempos de modo y lugar oportunos  y adecuadamente,  representan un alto grado de mortalidad. Lo dicho, no es especulación, lo muestran las estadísticas que no mienten… 

3.- ENTREGA MEDICAMENTOS Y ORDENES EXAMENES ESPECIALIZADOS. 

Otro, escollo y dilema son  las fórmulas médicas,  cuando se trata de  reclamar los fármacos prescritos,   es preciso someterse a grandes e interminables filas, expuestos al sol,  al agua, a las inclemencias del tiempo,  sin importar,  si las personas son mujeres embarazadas, con niños de brazos, o si son adultos mayores. . Al presentar la formula,   viene la otra sorpresita. La entrega no es completa, normalmente quedan pendientes varios medicamentos y la respuesta es: “ESTÉ PASANDO PARA VER SI YA LLEGARON”. Y por favor, el que sigue en la fila. Sin más,  ni más. Triste,  de verdad que muy triste este tratamiento,  tan despectivo e inhumano. 

Pero ahí no termina el suplicio. Cuando se trata de exámenes de servicio de apoyo especializados, uno es remitido a los centros de diagnóstico médico, donde en la mayoría  de las veces, niegan el servicio, por cancelación del contrato con las EPS, en razón a que  estas no han efectuado los pagos oportunos por servicios suministrados anteriormente. Algo que  no se entiende, ya que las registradoras de las EPS, no se apagan y hacen clic  o suenan, en 24 por 7. 

En vista de este sucinto relato, que es cierto y verdadero, pues me consta, por cuanto lo he  sufrido, podríamos concluir;  sencillamente,  que es sumamente preocupante el estado de indefensión, en que nos encontramos los afiliados al sistema,  tanto subsidiados como contributivos, frente a las  entidades prestadoras de salud, que son empresas del SISTEMA DE SALUD DE COLOMBIA, creadas para prestar servicios médicos, las cuales, poco a poco,  han venido perdiendo su esencia y filosofía,  al no interpretar debidamente  que la salud es un derecho  fundamental, un servicio público y no un negocio. 

Así las cosas, y para dar respuesta al encabezado, en un concepto muy personal,  observamos que   dichas entidades no están funcionando  correcta y adecuadamente, en consecuencia, se requiere de una intervención más efectiva por parte del estado a través de la  SUPER INTENDENCIA NACIONAL DE SALUD, que es la entidad encargada de hacer cumplir las normas del sistema de salud para proteger los derechos de los ciudadanos, y  que se apliquen los correctivos pertinentes y de rigor, para que las EPS,  garanticen  su función esencial, consistente en brindar  a los afiliados una prestación oportuna eficiente y de calidad de los servicios exigidos y ofertados,  ya sea directa o través de terceros, según lo contemplado en la ley  100 de 1993.  

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