Opinión

¡Hemos roto el equilibrio con los animales!

Paola Andrea Machado Acosta

Pamaco

Fuimos poco a poco invadiendo su territorio por el afán de crecer, de expandir nuestras ciudades, ellos fueron reduciendo su espacio sin quejarse, sin atacarnos, solo movieron sus entornos a lugares más pequeños y no nos bastó con eso, construimos lugares con ambientes artificiales para capturarlos y exhibirlos a cambio de dinero, hemos participado de espectáculos en que ellos son los protagonistas pero desconocíamos que sucedía en esa preparación para salir a tarima, hoy gracias a los movimientos en defensa de los animales sabemos que eran sometidos a golpes, latigazos, los privaban del alimento y el agua para que ya vencidos acataran las órdenes de los domadores que se ufanaban de lo logrado y eso nos complacía sin la consciencia plena de que éramos parte de la cadena del maltrato animal.

Actualmente vemos como el confinamiento en nuestras casas nos hace pensar en lo que estos seres vivos sienten al privarlos de su hábitat natural, de lo que conocen, de la forma de vida que tenían antes de caer en las garras del hombre.

En los últimos meses diferentes medios del mundo publican imágenes en la cuales vemos como los animales en su curiosidad y tal vez al no escuchar los ruidos habituales del tráfico, sentir el aire más limpio y no ver movimiento de los seres humanos que pueden significar el peligro para ellos, han optado por salir a explorar lo que consideramos nuestro territorio que antes les pertenecía, es así como desde balcones los habitantes de El Rodadero en Santa Marta han apreciado el juego de varios delfines, en Santiago de Chile fue visto un puma caminando tranquilamente por las desoladas calles al igual que en Nara en Japón fueron vistos más de 1000 ciervos caminando frente al templo de la ciudad, un coyote en San Francisco Estados Unidos y en Neiva fue vista una zarigüeya con cuatro crías paseando por un andén de la ciudad.

Sin duda las especies animales nos están dando una lección que de no ser por la situación actual de pandemia no estaría en nuestro pensamiento, tal vez estas apariciones de especies que desconocíamos que están tan cerca de los centros urbanos nos permita repensar nuestro contacto con ellos, comencemos a respetar su espacio, entender que es hora de volver a la aldea, en la cual cada quien ocupaba un lugar y era respetado y se podía convivir sin que esto representara un riesgo para el hombre o para los animales.

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