Historias

La repetidera

Martha Lucía Barbieri

Comunicadora Social -Yo soy la que soy –

Me encanta que me lo repitas me dijo alguien alguna vez, así como a esa persona le gustaba mi frase, a mí me encantaba repetírsela. He escuchado de igual manera a gente repetir sus mismas palabras e historias recurrentemente, anécdotas cotidianas, personales o históricas son reiteradas y contadas con excelente memoria, tono y ritmo una y otra vez. Me entretengo escuchando los sucesos y algunas veces tratando de encontrar algo nuevo en los relatos redundantes porque todo cambia, aunque se repita.

Algunos reprueban las repeticiones y de alguna manera critican a quienes repiten el mismo plato en el restaurante, su lista musical o película favorita, las compras del supermercado o el desayuno diario. Recuerdo cuando en una reunión una persona admiró mi vestido, sin embargo, después del halago añadió que estaba repitiendo outfit pues me había visto en alguna foto con el mismo atuendo. Le aseguré que tenía razón, que suelo repetir lo que me gusta y que en este caso el vestido era irrelevante porque la irrepetible era yo.

Trato de recordar en qué momento repetir se convirtió en algo reprobable. Aprendemos por medio de la repetición, vivimos en continuas rutinas que no son más que repeticiones de lo cotidiano, repetimos lo que nos hace bien, lo que nos brinda alegría, repetir gratas experiencias es agradable, repetimos rituales y hasta los artistas se repiten en sus obras. Repetimos cosas buenas y algunas otras irritantes. En ocasiones soñamos constantemente lo mismo o despertamos a la misma hora en las madrugadas. Repetimos los mismos dichos de nuestros padres o maestros, conductas, hábitos, manías, patrones de comportamiento, emociones, errores, muchas veces la misma cantaleta y las quejas permanentes.

Hay quienes han repetido la plana, la tarea, el año. Algunos repetimos mantras y oraciones y hasta algunas veces como en la película Groundhog Day, parece que estamos viviendo siempre el mismo día, el mismo ciclo de tiempo que se nos reproduce hasta que logramos mejorar habilidades. Aunque repitamos continuamente, todo se modifica, las personas cambian y las cosas se alteran, nuestras propias células son distintas cada vez, nada permanece porque «no nos podemos bañar dos veces en el mismo rio «, ni el agua ni la persona son las mismas. Aunque los giros de la tierra se repiten siempre son diferentes, aunque vea la misma película siempre descubrirá en ella algo que no había notado.

Muchas situaciones no se pueden reproducir, son únicas como la vida, que tampoco se repite y aunque vengan otras no será la misma, el amor no tiene repetición.

A todos nos encanta que nos repitan esas frases hermosas, repetir las salidas, los encuentros importantes, los días soñados. Porque es jueves de repetir, jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…, porque vendrán más jueves aunque no traigan consigo un eclipse como el de hoy.

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