La urgencia de elegir con sensatez: Entre el miedo, el populismo y el espectáculo electoral

En la actual carrera electoral por la Presidencia, pareciera que solo hay espacio para el populismo y para el candidato del gobierno. Según las encuestas, existe un tercer puesto ocupado por un candidato que, sin embargo, no parece ser lo suficientemente fuerte como para competir con quienes encabezan el primer y el segundo lugar.
¿Qué podemos hacer —nos preguntamos todos los que queremos ver proyectarse una nueva candidatura— para que eso suceda? Todos tenemos ideas. Yo, por ejemplo, propongo que los ciudadanos estudiemos las trayectorias de los candidatos y escuchemos con atención sus propuestas. Pero eso parece mucho pedir. Estamos muy preocupados —asustados e indignados— y el tiempo apremia.
Quizás por esa razón, no nos aterra que un candidato se disfrace de tigre; por el contrario, nos interesa. Nos da la sensación de que eso es lo que se necesita para resolver nuestros problemas. ¿Audacia? Ignoramos que para actuar de la manera en que lo hace ese candidato que se disfraza de tigre no se requiere audacia, sino estados mentales enfermizos, como los que también ha exhibido el actual presidente.
Son esos estados mentales los que derivan en acciones autoritarias: abusos de poder, intransigencias y faltas que se traducen en sufrimiento para la gente. Así ha ocurrido con la llamada “paz total”, con la fallida reforma a la salud o con el deterioro de las relaciones con los Estados Unidos.
A falta de ideas más creativas, los vuelvo a invitar a estudiar a los candidatos: a conocer sus recorridos, sus propuestas y sus verdaderas intenciones. En lugar de quedarnos con titulares y trinos diseñados para manipular nuestras opiniones, veamos discursos y entrevistas completas.
Necesitamos un gobernante sensato. De lo contrario, solo extenderemos nuestro sufrimiento.




