Seis años contra todo: la voz que no se apagó en el Tolima

Juan David Rincón Galindo
Comunicador Social y PeriodistaEspecialista en Periodismo Deportivo
Socio ACORD – Tolima
Director Tolima Online
Follow @@Jibague
Hoy escribo con el corazón lleno. Seis años atrás, un lunes cualquiera, decidimos encender una voz para contar lo que pasaba en nuestro territorio, en Tolima, en Ibagué. No imaginábamos entonces todo lo que vendría: triunfos, derrotas, momentos imborrables y, sobre todo, una historia construida a pulso.
Hemos narrado la vida de nuestra gente, las alegrías y tristezas que nos atraviesan, y también las páginas intensas de nuestro amado Deportes Tolima, que tantas emociones nos ha regalado. Pero más allá de las noticias y opiniones, este camino nos ha enseñado algo mucho más profundo: el valor de la constancia y la verdad.
No ha sido fácil. En el recorrido encontramos manos amigas, pero también silencios, dudas y hasta desprecios. Hubo quienes no creyeron, quienes minimizaron el esfuerzo, quienes pensaron que no llegaríamos lejos. Sin embargo, el tiempo —sabio y paciente— ha puesto cada cosa en su lugar. Hoy, con hechos, con trabajo y con resultados, seguimos de pie, creciendo, aprendiendo.
Este aniversario no es solo nuestro. Es de quienes estuvieron desde el primer día y de quienes se fueron sumando en el camino. Gracias a nuestras familias, a los amigos leales que han acompañado este proceso, a los colaboradores incansables, editores, colegas y patrocinadores. A todos ustedes que un lunes como hoy, hace seis años, confiaron sin titubeos en este proyecto y apostaron por nuestros espacios.
Cada palabra publicada, cada historia contada, cada jornada vivida ha sido posible gracias a ese respaldo. Porque detrás de este medio hay sacrificios invisibles, horas largas, sueños aplazados y una convicción inquebrantable de hacer las cosas con responsabilidad y honestidad.
Hoy celebramos, sí, pero también renovamos el compromiso. Nos queda mucho por contar, por investigar, por construir. Seguiremos siendo esa voz que incomoda cuando es necesario, que acompaña cuando hace falta y que celebra lo que nos hace sentir orgullosos.
Seis años después, miro atrás y sonrío. No ha sido un camino perfecto, pero ha sido real. Y eso, al final, es lo que verdaderamente importa.



