Opinión

Tasajera, la tragedia de la pobreza

Andrés Currea H.

Comunicador Social

El grave accidente causado por la explosión de un carro cisterna cargado con más de 5 mil litros de gasolina, minutos antes volcado en la vía, desnuda la pobreza extrema de Tasajera, como la punta del iceberg en todo el país.

Los 7 muertos y más de 60 heridos de gravedad, son la muestra de la imprudencia que es empujada por la pobreza extrema, muy extrema que atraviesan los habitantes del corregimiento de Tasajera, en Magdalena, y que es una muestra de las paupérrimas condiciones de vida que sufren millones de colombianos.

Unos pocos litros de gasolina representan para muchos colombianos un día para poder cocinar, sí hay algo para poner en la olla, o para venderla y ganar unos pesos para salvar el día. La imprudencia de extraer la gasolina de un vehículo volcado es motivada por esa guerra del día a día para poder sobrevivir junto con sus familiares.

En nuestro país, el país del desarrollo, de la prosperidad y el país para todos, esconden dramáticas cifras sobre pobreza extrema, sobre desnutrición severa, y sobre condiciones de vida indigna. Millones de colombianos pasan hambre y viven en lugares no aptos ni para los animales. Tasajera, por ejemplo, es el reflejo de lo que pasa en muchos lugares del país, no cuentan acueducto, alcantarillado, energía eléctrica, servicio de gas, no hay recolección de basuras, viven en ella y sus casas, por decirlo, no son más que retazos de madera, cartón y con fortuna zinc para resguardarlos.

Esta real e inhumana situación contrasta con los empalagosos anuncios del Gobierno Nacional, que rezan la falsedad sobre la reducción de la pobreza, del mejoramiento de la calidad de vida y del acceso a servicios públicos de más colombianos. Este problema, hay que decirlo, no es culpa del actual gobierno, es un problema estructural, y es responsabilidad de todos los que han gobernado el país y que no han fijado sus acciones para rescatar de la infamia a los millones de colombianos que sufren con rigor y casi que resignados las inclemencias de la pobreza extrema.

La inversión social debe ser real y efectiva, no debe quedarse del camino en los bolsillos equivocados. Los gobernantes deben despertar el sentido social y actuar con prontitud para poder realmente disminuir los índices de pobreza extrema, atacar esta realidad social con oportunidades laborales y académicas, y mejorando el acceso a la satisfacción de las necesidades básicas y las condiciones de vidas dignas.

En Colombia, hay miles de Tasajeras, que necesitan una oportunidad vida.

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