Opinión

El descaro

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

El nivel de descaro que tiene Gustavo Bolívar es ilimitado. El escritor y guionista se retiró del Congreso porque los ingresos percibidos (unos $38.000.000 mensuales en 2022) no le eran suficientes para cubrir sus obligaciones, de lo que se percató sólo hasta su segunda elección como senador. Sin embargo, en cuanto entregó su curul, dijo en entrevista a Semana que al interior del Congreso hay una red de tráfico sexual de la que no puede hablar abiertamente, porque será el tema de su próximo libro.

Por la gravedad de estos comentarios, la Fiscalía ha citado a Bolívar en tres ocasiones (13, 16 y 20 de enero) para que rinda declaración sobre los hechos que conoce. Infortunadamente, el productor ha faltado en cada oportunidad, no sabemos si realmente por mantener oculta la identidad de las agredidas, de quienes dice que temen denunciar por miedo al estigma y a la reacción de sus parejas, o por dejar todo para contarlo en su nuevo libro, que quizás, se convierta en película o serie, porque el objetivo es lograr ingresos, de eso no queda duda. El descaro es tal que, para esta última citación, dejó una nota firmada de su puño y letra diciendo que aplazaba la audiencia para cuando regresara al país o tuviera mejor señal de internet, principal problema que le impidió conectarse virtualmente. Por ahora, sigue en Estados Unidos, país donde, al parecer, hay problemas de señal wifi.

Gustavo Bolívar con este caso, se ha mostrado como lo que es: un hombre de medios. Se ha dedicado a convertir toda esta situación en un show, con el ánimo de generar más interés sobre el tema y mayor expectativa ante el producto final, porque intención de darle real solución al problema y cortarlo de raíz no tiene, si lo tuviera, habría asistido de alguna forma a cualquiera de las audiencias y respondido a las preguntas de los investigadores. ¿Pretendía acaso, que nadie hiciera nada con lo que salió a decir en los medios? Porque, de ser así, demostraría que la confianza que tiene en la impunidad de nuestra justicia es absoluta, por lo que carece de filtro y sensatez al conocer situaciones de alta complejidad. Denunciar una red de prostitución al interior del Congreso no es una queja menor y, como lo ha hecho la Fiscalía, debe tomarse muy en serio para acabar con ella lo antes posible, poniendo tras las rejas a los responsables y dando el mensaje que, la manera de obtener un cargo en ese lugar es por méritos de conocimiento y estudio, única y exclusivamente.

Esperemos a ver qué medida toma la Fiscalía frente a la reiterada actitud displicente del señor Bolívar, porque jugar con la justicia, como el tráfico sexual, es una práctica que tampoco debe ser premiada.

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