Opinión

El riesgo es que se llegue a quedar

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

Las acciones del Gobierno Petro siguen desconcertando. Cada una de ellas es tan absurda como la anterior y parecen hacer parte de una enredadera de desaciertos que sólo tiene intención personal o política, porque lo de llevar al país por el camino correcto no se le siente.

Veamos algunos de los casos que se encuentran en el ruedo. Comencemos con el tema de los pasaportes, que más parece una novela mexicana en horario prime, que un problema de Estado al que se le busca solución permanente, sin dejar afectadas las arcas de los colombianos. Recordemos que la licitación para fabricar pasaportes tuvo un único oferente, lo que es legal, pero no lo fue declararla desierta, decisión del presidente Petro, por eso Thomas Greg interpuso una demanda contra el acto administrativo del Estado.

Como nos íbamos a quedar sin pasaportes y Thomas Greg nos demandó al ver vulnerado el debido proceso, la Cancillería declaró ‘el caos’ de los pasaportes como urgencia manifiesta y logró que se pudiera adjudicar por un año a Thomas Greg. Mientras tanto, la Procuraduría sancionó al canciller Álvaro Leyva con tres meses fuera del cargo y el canciller encargado, Luis Gilberto Murillo, salió del país, no sin antes devolver al secretario General de la Cancillería, José Alberto Salazar, la potestad para contratar, por eso Salazar adjudicó el contrato de forma definitiva al único oferente, mismo que ya ejercía esta función, Thomas Greg & Sons. Murillo no parecía querer tener incidencia en el tema.

Apenas se adjudicó el contrato, el canciller Leyva pidió su restitución, como si las sanciones fueran un «quite y ponga» a conveniencia y Luis Gilberto Murillo, resultó con que Salazar se extralimitó y no podía adjudicar el contrato. Pero el caso no está cerrado, porque parece que el presidente quiere quitarle a Thomas Gregg el contrato adjudicado, por eso el canciller (E) Murillo dijo que el secretario Salazar se extralimitó en sus funciones. Confiemos en que haya forma de evitar ese pago por 117.000.000 de pesos, porque la vanidad del presidente está resultando tan costosa como la de su esposa.

¿Cuál es el problema en adjudicar el contrato a la empresa que por más de 15 años ha realizado la labor y que demuestra experticia al cumplir el pliego? Porque fue claro que Leyva y su hijo no querían, ya tenían a quién adjudicarlo, según se dedujo de una reunión que sostuvieron en París con amigos. Pero ¿por qué el presidente con tanta reticencia? ¿Será que quiere bloquear a Thomas Greg para que TAMPOCO pueda participar del proceso electoral y así, traer a otro de su preferencia? ¿Quizás a Smartmatic, los que cuentan los votos en Venezuela?

Otro caso que nos tiene en vilo es la asignación de los cargos. No sólo regresaron Laura Sarabia y Armando Benedetti al Gobierno, después de haber dejado en claro que su integridad es inexistente, ahora reingresa Gustavo Bolívar, quien renunció al Senado porque no le alcanzaba el salario, muy superior al que recibirá ahora en el DPS, Departamento de Prosperidad Social. Bolívar será el encargado de manejar unos 11 billones de pesos que, para muchos, serán principalmente destinados a los miembros de la Primera Línea, a esos a quienes se les pagará “por no delinquir”. Recordemos que Bolívar fue su gran ayuda y defensor durante el mal llamado “Estallido social”. ¿Será que este es el acceso a la chequera que necesita para ayudar a hacer realidad los sueños del presidente para que nadie pueda sacarlo del Gobierno?

También tenemos las reformas en capilla. La de salud, la laboral y la pensional, cuestionadas porque ninguna mejora lo que está en vigencia, por el contrario, dejan perder lo construido y se aventuran en una construcción cuyo desenlace no está definido. En el caso de la reforma a la salud, ni siquiera ha sido costeada y estamos hablando de cerrar empresas y crear otras. ¿Cuál es la necesidad de perder lo que está bien construido? ¿No es mejor pensar cómo se mejora lo bueno y se construye lo que no existe? ¿Cómo es que un presidente piensa en una estrategia sin definir cómo ejecutarla?

Aunque parece que en ellos eso de la construcción no se da. Nada más es mirar la situación de Ecopetrol, cuyas ganancias se redujeron en 2023 en un 42.8 % y su acción pierde valor día a día. Recordemos que Ecopetrol era la empresa de petróleo de Colombia y la de mayores ganancias, pero con la idea del Gobierno Petro de pasar a energías limpias sin un plan estratégico, las pérdidas que deja la compañía harán necesaria otra reforma tributaria para sostener los proyectos sociales del Gobierno.

Lo más grave es que tanto Gustavo Petro como Francia Márquez, ya comenzaron a planear las elecciones de 2026. El presidente ha llegado incluso, a plantear la importancia de que los colombianos se agrupen para evitar que a su Gobierno lo saquen del poder, lo que sonó a “Colectivos chavistas”. Por su lado, la vicepresidenta y ministra de la Igualdad, dejó en claro que en cuatros años no se alcanzarán los objetivos del Gobierno. Así lo manifestó en Foz de Iguazú (Brasil), en la Jornada Latinoamericana y Caribeña de Integración de los Pueblos, al considerar que dejar “en manos de los gobiernos de turno es condenarnos a que cada vez que llegue alguien nuevo desarticule nuestros procesos e improvise unos nuevos”, riesgo al que se enfrenta todo Gobierno. Eso hace la democracia, permitir que nuevas ideas lleguen, por eso la izquierda llegó al poder. Además, ¿cómo van a lograr en cuatro o en ocho los planes de Gobierno, si se dedican a todo menos a cumplirlos?

El verdadero riesgo que tiene el país a futuro, es que el Gobierno se quiera quedar, porque, si somos honestos, sus medidas no están beneficiando al pueblo, realmente, sólo están beneficiando a quienes están de forma directa, bajo su sombrilla. La narrativa se estableció y se comienza a buscar que quienes no ven lo que pasa en el Gobierno, se preparen para defenderlo “a capa y espada”, poniendo en riesgo la democracia del país. Y reflexionemos sobre algo: si no hemos estado de acuerdo con algunas reelecciones, hechas a partir de modificar la Constitución, ¿por qué sí habríamos de estarlo con la del presidente Petro?

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