Opinión

La incoherencia del presidente Petro

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

Como si fuera un capítulo más de un libro que, espero, no dure más de 48 meses, una vez más, el presidente Petro busca incendiar el país porque no le parece que las instituciones hagan lo que les corresponde.

Sucede que el Consejo Nacional Electoral, CNE, ha dicho que investigará la campaña Petro presidente, debido a que las evidencias indican que muchos de los aportes a la misma, no fueron registrados en los libros, ocasionando la violación de los topes. Llegó la hora de comprobarlo. Sin embargo, para el presidente Gustavo Petro, esto hace parte de un «golpe de Estado», como lo manifestó en Cali el pasado viernes.

Quizás el presidente olvidó, de nuevo, cuáles son las funciones de las diferentes instituciones del Estado que él dirige, como cuando le dijo al fiscal General de la época que él era su jefe, aunque es claro que no debería intervenir en el desempeño de ninguna. ¿No quiere el presidente Petro, como queremos todos los colombianos, conocer la verdad de lo que pasó con los topes de su campaña? ¿No es importante para él, saber si sus subalternos abusaron de su poder y/o de su confianza? ¿O es que acaso, el presidente es consciente de lo que pasó durante la campaña y busca con cada pataleta pública, proteger a su séquito, porque simplemente seguían órdenes?

Las declaraciones que dio el presidente Petro en Cali, la ciudad en la que fue más fuerte el mal llamado «estallido social», dejan mucha inquietud. Decretar «la movilización popular generalizada» no es un mensaje que deba partir del gestor y creador de la Paz Total, quien debiera ser el primer promotor del diálogo. ¿Acaso no es la democracia la encargada de dar fuerza y garantía a la manifestación popular? ¿No deberían ser las organizaciones populares y no gubernamentales, las que necesitan pensar si deben manifestarse, no ser el presidente el que las inste a salir a las calles? ¿De quiénes habla realmente, el presidente, cuando dice que no «les asusta la lucha popular»? ¿Acaso él estuvo y/o participó en la que vivimos y que casi acaba con Cali y sus empresas, para saber que la gente continúa dispuesta a salir a las calles a impulsar las luchas que a él, como presidente, le corresponde liderar desde la ley, no con violencia?

No puede el presidente, seguir promoviendo e impulsando «la lucha popular» porque, debido a su pasado en un grupo guerrillero, su lenguaje se siente agresivo e intimidante, lo que no corresponde a un jefe de Estado que busca cambiar la historia de la lucha en el país. Además, para nadie es un secreto que, después de ocasionar desmanes, el Gobierno promueve que estas personas sean nombradas como «gestores de paz», para que puedan pasar por encima de la ley, lo que se convierte en un mal mensaje del líder que quiere «repartir el virus de la vida por las estrellas del Universo». Para llegar a eso, lo primero que debe repartir el presidente Petro es coherencia que, al parecer, no tiene.

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