37 años sin Armero: La tragedia que sigue enlutando a todo un país
El 13 de noviembre de 1985 se convirtió en una fecha que marcó para siempre la historia y los corazones de un país, de una región, y de un departamento, producto de una avalancha del volcán Nevado del Ruiz que borró del mapa los sueños y las ilusiones de los habitantes de Armero.
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La última erupción de El volcán Nevado del Ruiz se había producido 140 años atrás, es decir en 1845, por lo que para muchos de sus habitantes era imposible que una tragedia de esta magnitud golpeara su municipio pese a las constantes advertencias por parte de científicos y organismos de socorro. Los cuales comenzaron a pronosticar la catástrofe al detectar un aumento de temperatura en el volcán a principios de 1984.
En diciembre de 1984, los campesinos de la zona reportaron la muerte en masa de los peses de la cuenca del Otún, del Recio y de Lagunillas.
Para el 11 septiembre de 1895, justo dos meses antes del suceso, hubo una erupción de gases ,vapor y lluvia que cayó sobre los municipios cercanos.
El día final de Armero
El 13 de noviembre de 1985 a las 4:00 p.m., comenzó la caída de ceniza que sería acompañada por una leve lluvia dos horas después. Al ver que el peligro empezaba a ser real, la Cruz Roja comienza a gestionar para evacuar de emergencia a Armero, Honda y Mariquita a las 7:00 p.m.
A las 9:30 p.m. , se produce la erupción del Nevado del Ruiz, la cual fue reportada por los Funcionarios de Ingeominas, quienes estaban ubicados a 4.000 metros de altura cerca al páramo de Letras y recomendaron la evacuación inmediata. Al producirse la erupción volcánica, se desprendió el 2% del hielo del Nevado del Ruiz que causaría posteriormente el crecimiento de los ríos Lagunilla, Chinchiná, Gualí y Azufrado.
Con el crecimiento de dichos ríos, se produce la avalancha que se llevó consigo lodo, rocas, árboles y todo lo que encuentra a su paso. Fue tal la magnitud de la avalancha, que el lodo alcanzó a hacer presencia en Anzoátegui, Fresno, Chinchiná, Palestina, Villamaría, Falan, Casabianca, Herveo, Líbano, Murillo, Villahermosa, Ambalema, Honda, Lérida, Mariquita, Cambao, Guarinocito, Guayabal, Santuario y Santa Isabel.
Para las 9:49 p.m., la Defensa Civil de Ibagué y Murillo intentaron contactar al sistema de emergencia y autoridades de Armero, pero sin lograr éxito.
A la 11:30 p.m., La avalancha junto a 350 millones de metros cúbicos de lodo y piedras llegan a Armero, arrasando con todo a su paso y con ello, desapareciendo para siempre a la “capital algodonera de Colombia”.
Con este suceso, más de 25.000 personas murieron o desaparecieron, lo cual sumaba el 94% de la población. Por su parte, los sobrevivientes que resultaron heridos por la inhalación de humo y ceniza fueron atendidos en hospitales de Cali, Medellín, Ibagué, Manizales, Pereira, Girardot y Armenia. Además, el humo y ceniza que dejó la tragedia causaron un cambio climático en la región, y alteraciones en el cauce del río Magdalena.
Siete meses después, el 6 de julio de 1986, el papa Juan Pablo II llega a Armero para declararlo campo santo.





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