Acción de gracias

1 Tesalonicenses 5:16-18
Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
Dar gracias es la reacción voluntaria de una persona al haber recibido algo beneficioso en algún momento. Ese receptor se ve complacido por la dádiva y se pone en la tarea de retribuir, e inicialmente esta retribución, viene con las gracias. Mi mamá me decía: “Siempre debes dar las gracias, es de mala educación no hacerlo.”
Es un acto casi que mecánico, damos gracias cuando nos prestan un servicio en un restaurante o en un banco, o en la calle cuando nos dan una información, damos gracias a todo momento.
Espiritualmente el acto de dar gracias es una voluntad de Dios, Él quiere que vivamos siendo agradecidos. Son muchas las cosas por las que debemos agradecer; pero el versículo de partida de hoy nos lleva a casi que una amonestación del Apóstol Pablo a la iglesia, pues al parecer estaban siendo desagradecidos. La ingratitud es el acto contrario al de dar gracias.
La invitación de Dios es a dar gracias en todo momento, “En toda situación”, no importa si es buena o mala, si es placentera o angustiosa, si es popular o impopular. La acción de gracias viene como reacción inmediatamente después de estar alegres y de orar; la alegría que viene de Dios y la oración de ruego por algo que nos inquieta o nos oprime.
En los Estados Unidos, se establece un día como el de “Acción de gracias”, y es una verdadera fiesta, un ritual de agradecimiento a Dios por todos los beneficios y se remonta al año 1620. Aunque su propósito inicial es bueno y se hace para recordar la misericordia y la providencia de Dios, parece relegarse a un solo día del año, y una sola situación.
Pero el Apóstol de los gentiles (como se le dice a Pablo) va más allá, habla de un acto deliberado del corazón, que está muy lejos de ser un ritual y un momento exclusivo de los buenos y efímeros instantes, que no se debe quedar en un impulso comercial y en un flash de consumismo y que no puede ser la previa de algo llamado ” viernes negro”, que al contrario de dar gracias a Dios por lo que nos da, nos lanza a un volcán de necesidades infundadas por el mundo con la ansiedad de comprar desesperadamente.
Filipenses 4:6-7
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.
Fijémonos otra vez en Pablo que dice que: “la paz que sobre pasa todo entendimiento humano”, es decir la que viene de Dios, se alcanza después de presentarle a él nuestras peticiones y ¡atención!… “darle gracias”. Esa paz nos cuida y nos protege y no puede ser cambiada al día siguiente del de dar gracias, por el día de la ansiedad de comprar compulsivamente.
Qué bueno que se recuerde el dar gracias a Dios y que se celebre las bendiciones divinas, pero cuanto nos falta para entender en realidad el fondo del asunto y la importancia de darle gracias al ser más poderoso del Universo, al ser que por su gracia nos ha perdonado, nos ha protegido y nos ha salvado. Aún después de dar gracias quedamos en deuda, la cual jamás por nuestros méritos podríamos pagar… simplemente el Señor Jesús ya la pagó en la cruz
1 Corintios 15:57
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Oramos con acción de gracias, por lo bueno Señor que nos das, por los tropiezos y las pruebas que nos muestran tu favor, por los sufrimientos que nos muestran tu consuelo y por salvarnos gratis y sin condición a través de tu hijo Jesús que nos muestra tu amor eterno.
Bendiciones.




