Opinión

Cali caótica

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

El pasado sábado tuve la oportunidad de caminar por el centro de Cali nuevamente, después de mucho tiempo. Mi sorpresa fue mayúscula con lo que me encontré: estamos en el pico más alto de la pandemia y lo que más vi, fue gente que no sabe usar su tapabocas o que, aún más grave, no lo usa, todos en medio de diversas aglomeraciones. La gente estaba una encima de otra, evidenciando que su principal preocupación definitivamente, no es su salud o el autocuidado.

Cali es una ciudad cuyos habitantes, en redes sociales, manifiestan su inconformidad con la condición en que se encuentra. Y tienen toda la razón. La alcaldía de Jorge Iván Ospina tiene demasiadas deudas económicas, sociales y de seguridad no solo con sus electores, sino con los caleños, porque su deber es regir el destino de todos, y no lo ha hecho de la forma más acertada, como lo evidencian los resultados. Cali, después de dos meses de paro, aún tiene puntos sitiados por personas que deciden quién pasa y quién no, o a qué horas pueden hacerlo, porque la alcaldía considera que, dialogando con los diversos actores, puede lograr que la situación cambie; sin embargo, 60 días después, los resultados de esas acciones no demuestran que el alcalde y sus asesores tengan la razón, lo que ha impedido que la ciudad retome su rumbo. Eso, sumado a la red de semaforización que quedó en gran parte dañada por vándalos y a los problemas de seguridad que, desde antes del paro y la pandemia, aquejaban la ciudad.

Y, aunque los ciudadanos estamos inconformes con una alcaldía que ha hecho muy mal muchas cosas, eso no nos exime de la responsabilidad que debemos tener siempre, y más en este momento, tanto sanitaria como ciudadana. Salir a la calle y ver a la gente sin control convirtiendo la ciudad en un caos, es doloroso: pasándose los semáforos en rojo, no usando el tapabocas, violando cuanta norma de tránsito existe solo porque no hay un guarda que imponga una sanción, todo esto sin tener en cuenta que somos nosotros quienes debemos vivir en medio de ese caos, parece una clara muestra de lo poco que queremos nuestra ciudad, de lo poco y nada que la cuidamos y que nos cuidamos.

Es hora de ser responsables de nuestra salud, de apersonarnos de nuestra situación, de nuestras familias, de nosotros mismos. No podemos seguir responsabilizando a la alcaldía y a sus errores de todo lo que ocurre en Cali, mientras las cifras de contagiados y fallecidos aumentan sin control. Es hora de tomar conciencia sobre cuál va a ser nuestro aporte para solucionar esta situación. No podemos seguir simplemente, esperando que un alcalde que ya sabemos que no es competente, tenga una varita mágica para poner todo en orden. Somos nosotros los primeros responsables de dar punto final o punto de inicio a la solución de cualquier situación. Y tu ciudad, ¿se siente igual?

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