Decisión sin precedentes

En la historia reciente del país jamás un expresidente había sido objeto de contundentes decisiones judiciales, hasta la tomada por la Corte Suprema de Justicia, en el sentido de ordenar medida de aseguramiento consistente en detención domiciliaria a el Senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Y se dio por una de los cientos de investigaciones que, sobre Uribe Vélez, hay en curso en los altos tribunales. Esta vez la manipulación y soborno a testigos, fueron las razones por la cual el alto tribuno adopto la medida de aseguramiento.
Un amplio y bien argumentado acervo probatorio fue recopilado y estudiado detenidamente por los magistrados de la Corte, quienes, actuando en derecho, sin aires políticos, determinaron la teoría del caso y las medidas necesarias para adelantar la investigación que avanza y que según expertos podría derivar el sentido del fallo en condenatorio.
Esta decisión ha generado todo tipo de reacciones en la opinión pública, que se dividen entre los que aplauden la decisión y los que la rechazan. Lo inexplicable es la reacción política del Centro Democrático, que a grito herido piden una Asamblea Nacional Constituyente, con el ánimo de reformar la justicia, con el único fin de acabar con las cortes y crear el famoso tribunal de aforados para buscar beneficios jurídicos.
Estas reacciones, temerarias por demás, buscan romper el equilibrio de poderes para desembocar en un totalitarismo que desintegre la democracia y reconfigure la noción de estado que hoy tenemos. Acabar con la separación de los poderes es un error craso para nuestro frágil sistema político, por el contrario, el respeto por cada una de las ramas del poder público, fortalece la democracia y da garantías a todos.
Uribe, debe responder, sí así lo amerita la Corte Suprema de Justicia, y es un mensaje claro que establece que nadie está por encima de la ley, que nadie puede romper el ordenamiento jurídico y que los culpables deben responder por sus actuaciones. Muchos de los más cercanos funcionarios del expresidente hoy están prófugos de la ley y otros condenados, lo que demuestra que la sombra de la ilegalidad siempre ha estado cerca de ese sector político.
No se trata de celebrar, pero sí de reconocer que por más poderosa que sea alguna persona, que por más que su supremacía política y económica sea un escudo, la espada de la justicia debe develar lo que no es debido y brillar con el castigo para los culpables y la absolución para los inocentes.
Dura lex, sed lex, es un principio general proveniente del derecho romano, que puede traducirse como «la ley es dura, pero es ley». Hace alusión a que la aplicación de las leyes es obligatoria y que debe producirse contra todas las personas.




