Opinión

Descertificación 2.0

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

El fin de semana estuvo movido en cuanto a la ‘pelea’ entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos, cosa que no es de extrañar. Como todos sabemos, ninguno de los dos se caracteriza por su mesura, buenas maneras o diplomacia hacia el contrario. Sin embargo, la diferencia entre ellos radica en quién tiene el dinero, el poder.

Al presidente Petro se le ocurrió salir el sábado, 18 de octubre, a decir que la lancha destruida por los Estados Unidos, en una operación antidrogas en el mar Caribe, frente a las costas de Venezuela, el pasado 16 de septiembre, era de Alejandro Carranza, un pescador colombiano “no un narcotraficante” que no había regresado a casa y pidió a la Fiscalía instaurar una demanda internacional. Pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, el prontuario de Carranza ya salió a la luz, demostró que no era ningún ‘boy scout’ y que la embarcación que usaba, estaba al servicio del ELN.

Ante eso, el presidente Trump se levantó al día siguiente, demostrándole al mundo quién manda y se despachó contra Colombia en un comunicado, diciendo que Petro es un “líder del narcotráfico”, cortando toda la ayuda que su país giraba y dejándonos a la deriva en diversos frentes, porque nadie puede desconocer que Colombia no es autosuficiente y que necesita del apoyo internacional para sacar a flote muchos de sus planes.

Y aunque algunos dirán que la pelea del presidente Petro tiene asidero en la dignidad del país, porque así es como acostumbra ‘hacer respetar’ a Colombia, a punta de peleas, la verdad es que lo único que logra con esos arranques es dificultar más la situación, porque nadie puede negar que necesitamos el apoyo que Estados Unidos nos brinda, además de mantener unas buenas relaciones comerciales, benéficas también para nosotros.

Aunque es claro que ambos están en una especie de ‘pulso’ para demostrar quién tiene más fuerza, la duda que no queda es que quien dejó al otro tendido sobre la mesa y con el brazo totalmente torcido, fue Trump. A Petro sólo le creen sus áulicos en Colombia y quizás Maduro, en Venezuela, pero las ‘pataletas’ que acostumbra armar no intimidan a nadie, no hacen que nadie medianamente sensato se solidarice con él, en esencia, porque carecen de sentido, de razón.

Lo triste es que Trump haya caído en la estrategia de Petro. Ahora, después de ‘agarrarse del pelo’ y de haber dejado al país sin el apoyo económico que nos es tan necesario, el paso que sigue es el que más le gusta al presidente colombiano: la victimización. Obvio, con arrogancia, con desdén, mostrándole a sus ‘hinchas’ que él todo lo puede y que no necesita a nadie, pero que la situación se da porque Trump no resiste su beligerancia, su independencia, esa capacidad que tiene para sacudírselos a todos y seguir caminando él solo, liderando al pueblo que lo sigue.

Lo cierto es que, mientras ellos tiran, cada uno para su lado, Colombia queda a la deriva en muchos frentes, el más grave de todos: la lucha antidrogas. Sabemos que, desde la famosa firma del Acuerdo de Paz con las Farc y bajo la permisividad de este Gobierno Petro, los cultivos de droga se han incrementado considerablemente, deteriorando en gran medida al país.

Vale la pena pensar si el Gobierno Trump, también ante la inacción del Gobierno Petro por la descertificación, lo que hizo fue aprovechar la puerta que le abrieron para sentar su precedente, ratificándolo en el comunicado al decir que los campos de producción de droga «EE.UU. los cerraría por él» y «no de forma amable», evidenciando que la principal molestia es la falta de acción contundente, en la lucha antidrogas.

Lo realmente grave aquí, para Colombia, es perder el apoyo para esa lucha, lo que permitirá que continúen creciendo los cultivos y las ‘exportaciones’. Y quién sabe si ahora, la fuerza Pública continúe en capacidad de incautarlos.

Dentro de las inquietudes que quedan ante este hecho, es que algunos expertos dicen que, hasta la seguridad de la Casa de Nariño, depende de la asistencia de los Estados Unidos… ¿Será que hay alguna intención por parte de Gustavo Petro, en quedar vulnerable? ¿O es que se siente tan confiado en la Inteligencia de su Gobierno, que no necesita apoyo exterior?

Esperemos que no haya un llamado a consultas para los embajadores o encargados de negocios de los respectivos gobiernos, porque de congelarse las relaciones con Estados Unidos, está claro que Colombia no tiene la capacidad, no tiene la diplomacia suficiente, para retomarlas.

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