Desidia

A través de un comunicado, Panam Sports revocó a Barranquilla como sede de los Juegos Panamericanos 2027, debido al incumplimiento en los pagos administrativos.
La pérdida para Barranquilla de esta sede es inverosímil, sobre todo cuando uno entiende que ésta se dio, debido al descuido del Gobierno nacional para girar los recursos. Sí, es cierto, hablamos de 4000 millones de pesos que debían girarse y que, seguramente, no estaban debajo de la almohada de nadie, menos, desde que existe el Ministerio de la Igualdad con sus $500.000 millones de presupuesto, que le permiten rentar para su funcionamiento, 2 pisos de un hotel por más de 200 millones de pesos mensuales. Y es que las prioridades existen, pensarán algunos, y es más importante el Ministerio, sus funcionarios y las deudas que con él están pagando, que traer al país un evento deportivo que nos destaque en la región. Recuerde: cada quien tiene sus prioridades.
Lo curioso es que el Gobierno Petro deje perder una oportunidad como ésta, que tiene antecedentes en Cali en el año 1971 y que ha sido considerada como uno de los grandes motores para el desarrollo de dicha región, cuando una de sus principales propuestas de campaña era incentivar el turismo como gran activador del PIB. ¿Será que no considera suficientemente representativa a la cantidad de participantes, delegaciones y personas que, por curiosidad, asisten desde otros países a este tipo de eventos? ¿Será que no consideran estos encuentros como una buena vitrina para mostrar a los extranjeros como es en realidad nuestro país y traerlos para que inviertan su dinero en nuestros hoteles, restaurantes, artesanías o comercio?
Y aunque intentaron culpar al Gobierno Duque de no haberles dicho nada, las actas de empalme demostraron que todo quedó sobre la mesa, trasladando la responsabilidad a este Gobierno. Es por eso que el presidente Petro tuvo que citar a una reunión de emergencia para el martes a las 8 a. m., para recuperar a Barranquilla como sede de los XX Juegos Panamericanos 2027, reunión que esperamos, permita encontrar una solución que, ojalá, no requiera una inversión superior a la que debía hacerse como compromiso inicial. Entre la Cancillería, la ministra de Deporte, Astrid Rodríguez, el Comité Olímpico Colombiano, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa y el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, tienen que encontrar cómo subsanar la desidia del Gobierno o su incompetencia administrativa, porque no hay otra manera de entender que esta oportunidad esté, en este punto, «más perdida que embolatada».
Aunque no conozco los términos de estas negociaciones, ni cómo define Panam Sports las sedes, cruzo los dedos para que no haya candidatizado otro país que, esperando su oportunidad para brillar y ante el incumplimiento de Colombia, tenga listo el dinero o haya realizado el pago requerido para ser sede. En ese caso, ni la reunión de emergencia sería necesaria. Esperemos los resultados con los dedos cruzados.




