El Alzheimer afecta más a las mujeres: nuevas investigaciones revelan diferencias biológicas y sociales

El Alzheimer, una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras, muestra un impacto desproporcionado en las mujeres. Según la revista especializada Nature, dos de cada tres personas diagnosticadas con esta enfermedad son mujeres, lo que revela una marcada disparidad de género tanto en prevalencia como en progresión del trastorno.
Aunque el envejecimiento es el principal factor de riesgo, ser mujer se posiciona como el segundo mayor. Investigadoras como Lisa Mosconi, de Weill Cornell, destacan que las mujeres tienden a recibir un diagnóstico más tardío y sufren un deterioro cognitivo más rápido. Esta diferencia se atribuye a factores biológicos, como la transición hormonal durante la menopausia y la influencia del cromosoma X, así como a factores sociales y clínicos que aún no han sido completamente integrados en los protocolos médicos.
Desde el histórico caso de Auguste Deter en 1906 —la primera paciente diagnosticada por Alois Alzheimer—, los estudios han identificado depósitos de proteínas amiloide-β y tau como marcadores clave de la enfermedad. Sin embargo, investigaciones recientes revelan que las mujeres tienden a acumular más de estas proteínas, incluso antes de presentar síntomas, lo que indica una mayor resiliencia inicial pero una caída más abrupta una vez diagnosticadas.
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Antonella Santuccione-Chadha, presidenta de la Fundación del Cerebro de la Mujer, advierte que las pruebas clínicas actuales no consideran adecuadamente las diferencias de género. Muchas mujeres reciben más antipsicóticos y antidepresivos, reflejando un enfoque terapéutico deficiente.
La caída de estrógenos durante la menopausia afecta negativamente al metabolismo cerebral, reduciendo la actividad neuronal y facilitando la acumulación de placas. Mosconi ha desarrollado un trazador que muestra una mayor densidad de receptores de estrógeno en mujeres con problemas de memoria, lo que podría reabrir el debate sobre la terapia hormonal preventiva.
Más allá de lo biológico, investigadores como Jason Flatt destacan que factores sociales como el estrés, la desigualdad de género y la discriminación —especialmente en poblaciones LGBTQ+— también incrementan el riesgo de desarrollar Alzheimer.
A pesar de los avances científicos, el Alzheimer continúa siendo incurable, y su carga emocional y social, especialmente para las mujeres, subraya la necesidad urgente de enfoques médicos más personalizados e inclusivos.

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