El código 77

Génesis 4:14-15
14 Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará.
15 —No será así[a] —replicó el Señor—. El que mate a Caín, será castigado siete veces.
Dentro de un estudio que se llama singularidad de la Palabra de Dios, se recuerdan diferentes características que hacen de la Biblia un libro único. Por ahora exaltaremos su coherencia e infalibilidad, es decir, no contiene errores ni se contradice.
Hoy en este mensaje llamado el código 77, he tomado como punto de partida un pasaje que está en el Génesis y nos recuerda a un personaje que es muy conocido para todos, es Caín; quien mató a su hermano Abel, y por ende pagó las consecuencias siendo desterrado. Esta acción también viene acompañada de una advertencia de parte de Dios a todo aquel que piense hacerle daño a Caín, con algo muy especial, especificando la cantidad de veces que sería castigado: siete veces.
Esta acción se degenera por parte de esa humanidad caída, caínica (descendientes de Caín) que pobló la tierra y la cual convirtió a esta gente en seres depravados y sin Dios; alejados de su presencia. Ahí surge un hombre llamado Lamec, fiel representante de esta descendencia. y que un día exclama lo siguiente:
Génesis 4; 23-24
23 Lamec dijo a sus mujeres Ada y Zila:
«¡escuchen bien, mujeres de Lamec!
¡escuchen mis palabras!
maté a un hombre por haberme herido,
y a un muchacho por golpearme.
24 si Caín será vengado siete veces,
setenta y siete veces será vengado Lamec».
Lamec se apropió de algo que el Señor había dictado para proteger la vida de Caín, y la convirtió en venganza, la tergiversó y la magnificó en la medida humana; 77 veces de venganza.
Luego viene el diluvio y toda esta generación es borrada de la faz de la tierra. Después viene la ley con Moisés y el Señor coloca la causalidad como ley. El Talión, que era aplicable a aquellos hombres de esa época.
Levítico 24: 19-20
Al que lesione a su prójimo se le infligirá el mismo daño que haya causado: 20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente.
Sufrirá en carne propia el mismo daño que haya causado.
Una ley dura, una ley escrita en piedra, hecha para esos hombres con corazón de piedra.
Pero luego viene el Señor Jesús y con Él un nuevo pacto; ya no escrito en piedras, sino fundamentado en la cruz, escrito con su sangre y sellado por el Espíritu Santo; el nuevo pacto, la Nueva Alianza, la eterna, la suprema.
Porque ya lo había dicho un profeta; el mismísimo Jeremías
Jeremías 31:31-34
31»Vienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. 32 No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el Señor—.
Otro profeta llamado Ezequiel dice: “les quitare ese corazón de piedra y pondré uno de carne”. Ese corazón que solo pensaba en la venganza, inclusive como la proclamada por Lamec; vengar 77 veces lo que me hagan. Pero ese ser del nuevo pacto, ese sacerdote eterno, ese ser supremo, dijo lo más sabio que se ha dicho acerca de ello, se lo dijo a uno de sus discípulos, al que llamaban Pedro, que aún no comprendía nada de lo que el Señor Jesús le hablaba.
Mateo 18:21-22
21 Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
—Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?
22 —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces[a] —le contestó Jesús—.
El Señor en un momento de sabiduría infinita combinada con una destellante muestra de su inconmensurable amor hace mutar esa ley; pacta una nueva manera de utilizar ese artículo, le hace una gran reforma, una reforma final. Ya no se trataba de venganza, se trataba de perdón; yo no era el viejo pacto; ya nacía la nueva alianza sellada con la sangre de este ser magnifico, divino y noble, que vino a enseñarnos que no es como Lamec dijo: “Vengarme 77 veces “; sino como Él lo dijo: “Perdonar hasta 77 veces a mi hermano”. El código 77, es el código del perdón.
Hoy en una sociedad reactiva, visceral y agresiva; qué bueno es aplicar el código y empezar por nosotros mismos, en nuestra casa, familia, entorno, escuela, universidad, trabajo etc. Y así aportar a un cambio que gire de un corazón de piedra, vengativo hasta 77 veces; a un corazón de carne, perdonador hasta 77 veces.
Mateo 6:14
Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial
Un perdonador, se convierte en perdonado, una sociedad perdonadora, se convierte en perdonada.
Bendiciones.




