El silencio que nos costó 93 mil millones

También se sienten reducciones en deporte, cultura y desarrollo territorial. Los sectores que construyen tejido social, los que ayudan a que el Tolima crezca desde sus comunidades.
Durante las últimas semanas, el Congreso discutió y aprobó el Presupuesto General de la Nación para el 2026. Aunque sobre el papel todo suene técnico, los números también cuentan historias políticas. Una de ellas es la de nuestro departamento, una región que vuelve a quedar rezagada mientras algunos de sus representantes prefieren callar o mirar hacia otro lado.
Inicialmente, al Tolima se le habían asignado $1,8 billones en inversión. Sin embargo, en la versión final esa cifra cayó a $1,72 billones. Es decir, más de 93 mil millones de pesos menos. Una pérdida que no es menor ni simbólica. El mayor recorte se dio en el sector de Inclusión Social y Reconciliación, que concentra los programas de apoyo a poblaciones vulnerables.
También se sienten reducciones en deporte, cultura y desarrollo territorial. Los sectores que construyen tejido social, los que ayudan a que el Tolima crezca desde sus comunidades.
No solo hablamos de cifras, también de poder y el del Tolima se desvanece. No porque el departamento no lo merezca, sino porque quienes deberían pelear por él no lo hicieron. Porque en lugar de gestión hubo silencio, y en lugar de defensa, complacencia.
El Tolima no puede resignarse a perder recursos mientras otros departamentos con menos población y menos necesidades mantienen o incluso aumentan sus montos. El Tolima merece más; más técnica, más gestión, más carácter, y sobre todo, más liderazgo con sentido de región.
Porque al final, lo que se castiga no es solo el presupuesto. Lo que se castiga es la falta de liderazgo. Y ese castigo, a diferencia del dinero, no se recupera con un decreto.



