El verdadero origen de su actuar

El sábado a las 6 de la mañana se dio el milagro: un hijo de un presidente de la República de Colombia, fue capturado por infringir la ley. Nicolás Petro Burgos fue capturado por la Fiscalía por enriquecimiento ilícito y lavado de activos, debido a las declaraciones o confesiones que entregó Daysuris Vásquez, exesposa del delfín a Revista Semana, donde reconoció que Nicolás recibió dineros provenientes de personajes de dudosa reputación para la campaña a la Presidencia de su padre, dineros de los que se apropió.
A la hora y como era de esperarse, el presidente Petro se manifestó a través de sus redes sociales, indicando su dolor por el hecho y que le dará a la Fiscalía todas las garantías para que proceda de acuerdo con la ley. Estas palabras logran ser un bálsamo para quienes creemos que, a nivel de los políticos, sus familiares y amigos más cercanos, el actuar transparente de la justicia no es el fuerte en todos los casos, debido al tráfico de influencias que, no podemos desconocer, existe en nuestro país. El respeto por la Constitución y la ley es lo mínimo que debe ofrecer un presidente y, en el caso del nuestro, esa no ha sido la constante, como lo puede confirmar la Procuraduría, con cuyas decisiones está en rifirrafe actualmente.
Pero la justicia no debe ser solo aplicada a Nicolás, su exesposa, Daysuri Váquez, también merece ser condenada. Se le imputan lavado de activos y violación de datos personales y, aunque ella fue quien denunció los hechos buscando beneficios con la justicia, con su silencio inicial demostró que el verdadero origen de su actuar no es la ética. Me refiero a que Vásquez no denunció los hechos en cuanto se presentaron y evidenció las irregularidades, sino después de haberse beneficiado del dinero y haber apoyado el actuar delictivo de su exesposo, convirtiéndose en cómplice de los hechos. Parece que fue la infidelidad de Nicolás con quien fuera su mejor amiga, lo que detonó la “buena voluntad” de Vásquez, convirtiendo este caso más en una venganza, que en una cuestión de principios y respeto por la ley, porque, si no hubiese habido infidelidad ¿habría Day, presentado las denuncias? La verdad, lo dudo.
Confiemos en que el caso de Nicolás Petro y Day Vásquez continúe su curso, necesitamos prontos resultados. Ya se cuenta con el compromiso presidencial, esperemos que a nadie se le ocurra congraciarse con el presidente y ayudarle al hijo a que se libere de su responsabilidad. Necesitamos que la justicia sea eficiente y opere de la misma manera para todos, juzgando y condenando a quienes infringen la ley, porque eso de tener corona nos ha dejado con nidos de delincuentes a los que todos saben cómo llegar.




