Fallece el carcelero de las Farc ‘Martín Sombra’

Con su muerte en el Hospital El Tunal, al sur de Bogotá, Elí Mejía Mendoza, conocido en la guerra como ‘Martín Sombra’, se apaga una de las figuras más controvertidas del conflicto armado colombiano. Su nombre quedó ligado de forma indeleble a la práctica del secuestro, una de las heridas más profundas que dejó la extinta guerrilla de las Farc.
Considerado durante años como el «carcelero» del grupo insurgente, Mejía Mendoza fue el responsable de custodiar a decenas de rehenes, incluidos políticos y militares, retenidos en precarias condiciones en campamentos ocultos en la selva. Entre los nombres más recordados están Íngrid Betancourt, Clara Rojas y los once diputados del Valle, algunos de los casos más emblemáticos del secuestro prolongado en Colombia.
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‘Martín Sombra’ fue capturado en 2008, cuando ya había perdido gran parte del poder que ostentó durante el auge de las Farc. Años después, tras la firma del acuerdo de paz en 2016, ingresó al sistema transicional de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en donde reconoció haber participado en reclutamiento de menores y la instalación de campos de detención clandestinos.
No obstante, su historia dio un nuevo giro en febrero de 2020, cuando fue capturado nuevamente por su presunta participación en el secuestro del ganadero Samuel Estupiñán en Caquetá, ocurrido en 2017. El operativo reveló a un hombre disminuido físicamente, que se desplazaba en muletas y no opuso resistencia a la detención. A pesar del nuevo proceso judicial, la JEP decidió mantenerlo bajo su jurisdicción en 2024, al considerar que no había pruebas suficientes de una violación deliberada de los compromisos adquiridos.
Su muerte ocurre mientras aún enfrentaba juicio en la justicia ordinaria, proceso que avanzaba con libertad condicionada debido al vencimiento de términos. Si bien el desenlace deja preguntas sin resolver, también marca el cierre de un capítulo oscuro en el relato del conflicto armado, en el que el secuestro fue utilizado como herramienta política y mecanismo de financiación por parte de actores armados.
El fallecimiento de Mejía Mendoza simboliza el final físico de un actor clave de la guerra, pero también interpela al país sobre los retos pendientes en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas que aún buscan respuestas.





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