Guerra silenciosa en el Pacto Verde por una disputa rumbo a la alcaldía de Ibagué

Una intensa y silenciosa puja política comienza a tomar forma en el Tolima, donde varias figuras del denominado “Pacto Verde” estarían preparando el terreno para una batalla interna de alto voltaje. Lo que en apariencia sería una consolidación de fuerzas alternativas, hoy se perfila como un escenario cargado de tensiones, cálculos estratégicos y alianzas que despiertan suspicacias.
En el centro de la controversia aparecen nombres conocidos en la política regional: William Rosas, actual Concejal de Ibagué; Martha Alfonso, Representante a la Cámara por el Tolima; Andrés Zambrano, también Concejal de la capital tolimense; y Camilo Ossa, ex personero de Ibagué. Todos, según versiones que circulan en círculos políticos, estarían midiendo fuerzas de cara a una eventual candidatura que definiría el rumbo de este bloque político en el departamento.
La disputa no surge en el vacío. Se apoya en los resultados recientes a la Cámara de Representantes, donde este sector logró asegurar curules con Marco Emilio Hincapié y Renzo García, consolidando una base electoral que ahora se convierte en botín político. Sin embargo, lejos de traducirse en cohesión, ese capital parece estar alimentando divisiones internas.
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Fuentes cercanas aseguran que detrás de esta pugna no solo hay diferencias ideológicas, sino también una lucha por el control de las estructuras políticas y el respaldo de sectores clave. Entre ellos, los liberales disidentes en el Tolima, cuyo apoyo habría sido determinante en las elecciones pasadas y que ahora jugarían un papel decisivo en la definición de candidaturas.
La posible convergencia entre sectores alternativos y facciones liberales ha encendido las alarmas entre analistas, quienes advierten sobre el riesgo de una recomposición política basada más en conveniencias que en principios. ¿Se trata de una estrategia pragmática para ganar poder o de una contradicción que podría pasar factura en las urnas?
Mientras tanto, ninguno de los mencionados ha confirmado oficialmente sus aspiraciones, pero el movimiento en las bases, reuniones discretas y mensajes cruzados en escenarios públicos alimentan la percepción de una contienda inminente.
En un departamento históricamente marcado por disputas internas, el Pacto Verde parece enfrentar su primera gran prueba de fuego. La pregunta que queda en el aire es si logrará salir fortalecido o si, por el contrario, esta guerra silenciosa terminará fracturando un proyecto político que apenas comienza a consolidarse.




