Hasta la próxima

Lucas 4:13
“Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad”.
La tentación de Jesús, se denomina este pasaje de la Biblia y se encuentra mencionado en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, siendo en este último donde encontramos explícitamente, lo que le sucedió a un ser que en ese momento era 100% hombre y 100% Dios.
Lo que sucede allí es que Jesús es tentado en el desierto por Satanás, quien astutamente le ofrece varias cosas: comida, adorarle a él a cambio de poder en las naciones y poner a prueba el poder de Dios.
Pero el Señor Jesús estaba preparado. Notemos la frase con la que responde siempre.
Lucas 4: 4
Escrito está: “No solo de pan vive el Hombre”
Lucas 4: 8
Escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a Él”
Lucas 4: 12
“También está escrito: No pongas a prueba al Señor tu Dios”
Jesús conocía las escrituras y las utilizó como parte de su defensa para repeler el ataque satánico, para evadir la trampa, para no caer en pecado.
Pero esa victoria del Señor, ante el enemigo, esa victoria que dejó sin argumentos y mentiras al Diablo, que lo limitó en su ataque y que lo hizo huir; tiene un final para segunda parte. Notemos el final del versículo de partida:
Lucas 4: 13b
“Lo dejó hasta otra oportunidad”.
Fue una batalla ganada, que hacía parte de la guerra contra un enemigo mentiroso, cizañero, traicionero, y sagaz; que, aunque sabe que esta derrotado, intenta llevarse consigo lo que se encuentra al paso.
“Hasta la próxima”, significa que Jesús debía estar listo, que la tentación volvería, que el enemigo lo intentaría de nuevo, y de hecho lo hizo:
Hebreos 4:15
15 Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.
Ahí está la diferencia, en que ese sacerdote sumo, que es Jesús, nos da ejemplo de soportar la tentación sin pecar, haciendo huir al enemigo con la Palabra escrita, con la Biblia, con la verdad. Cuando esto sucede en nuestras vidas y somos tentados a hacer lo malo delante de Dios, a transgredir la ley, a recibir dinero y poder a cualquier precio, a ser aceptados por el mundo más que por Dios, a pecar. Sino tenemos con nosotros esa armadura la vamos a pasar mal con el engañador.
Efesios 3: 13-17
3 Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. 14 Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, 15 y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. 16 Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. 17 Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Verdad, Justicia, Evangelio, fe, salvación, y Biblia. Esa es la armadura que nos protege de la caída, de la derrota, de la vergüenza, de las malas decisiones, de la adoración al enemigo, de darle la espalda al Señor.
Nótese que la espada le sirvió a Jesús, para hacer retroceder al enemigo y hacerlo huir.
Santiago 4:7
7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.
Me emociona, me hace erizar, me conmueve a lo sumo. Jesús hizo todo esto a la perfección, resistiendo el ofrecimiento oportuno del enemigo a llenar su estómago en vez de su espíritu, el ofrecimiento seductor a ser un mesías sensacional, famoso, acaudalado, y con poderío material, y el ofrecimiento atrevido a desconfiar de la voluntad de Dios, ósea a que su fe flaquera.
Esperar la próxima oportunidad es lo que debemos hacer después de ganar esa batalla, porque la guerra no acaba, porque el enemigo esperará el momento oportuno, ese que nosotros le facilitamos cuando vemos lo que no debemos ver o vamos donde no debemos ir, o escuchamos lo que no debemos escuchar, el esperará el momento propicio, el momento adecuado.
El pecado es muerte, eso debemos tenerlo claro, por eso la invitación del apóstol Santiago, es la misma con la que termino este mensaje; es la de resistir con vehemencia, la de aguantar y estar preparado, porque eso nos genera una dicha maravillosa, la de recibir una medalla como vencedores, la de recibir un premio justo, una corona de vida para los que amamos a Dios.
Santiago1:12
12 Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.
Les amo en Cristo Jesús,
Bendiciones.




