La Gran Consulta: la necesidad de acuerdos extraordinarios

Apenas se supo que Vicky Dávila entraría a La Gran Consulta, empezaron a llegarme reproches por X y por WhatsApp por apoyarla.
Es verdad que nunca apoyé la candidatura de Vicky Dávila. Primero, porque desde hace mucho tiempo tengo candidato. Milito en el Nuevo Liberalismo y conozco de cerca las cualidades humanas y políticas de Juan Manuel Galán, quien es el candidato presidencial de mi partido y por quien votaré para que se convierta en el próximo presidente de Colombia. Segundo, porque no me gustaba la manera como Vicky estaba haciendo su campaña.
En abril de este año escribí una columna para este medio titulada “Breve historia de un acuerdo fallido”. Allí hice un recuento de algunas de las crisis políticas que el país ha enfrentado. Mi propósito era llamar la atención sobre la necesidad de convocar una alternativa extraordinaria para solucionar la enorme polarización que vive Colombia y, a partir de ella, la amenaza de los populismos. La cual considero otra crisis política que el país enfrenta.
Entre las crisis que mencioné estuvo la que derivó en el Frente Nacional, cuando conservadores y liberales llegaron a un acuerdo para gobernar el país. No voy a entrar aquí en los detalles de ese acuerdo ni en los errores que entonces se cometieron. Traigo a colación esa columna para dejar constancia de que siempre he pensado que Colombia atraviesa una crisis que requiere una solución novedosa.
El ingreso de Vicky Dávila y, potencialmente, de Paloma Valencia a La Gran Consulta es, para mí, el ejemplo perfecto de una solución de ese tipo y cercana a lo que sucedió con el Frente Nacional. Me explico.
Nunca lo ha sido, pero mucho menos en esta ocasión, este es el momento de declarar enemigo a quien piensa distinto. Por el contrario, hoy más que nunca existe la necesidad de llegar a consensos con quienes piensan diferente. El enemigo al que nos enfrentamos hoy es el populismo: candidatos que ofrecen soluciones mágicas que no existen y en las que se esconden —o se evidencian— sus delirios.
Entre otras cosas, me han reclamado que Vicky Dávila no cree en la paz. No es cierto. Vicky Dávila cree que la paz se logra de una manera distinta. También me dicen que Paloma Valencia es de derecha (y que el partido al que pertenezco no lo es). Eso sí es cierto, pero hace parte de lo que considero que se debe abordar en este momento: que pensamos distinto y que debemos llegar a consensos.
Me preguntan si apoyaría la candidatura de algunas de ellas en caso de ganar la consulta. Claro que sí, porque ninguna de las dos gobernaría sola, sino como parte de un equipo que ya ha fijado unos acuerdos.
Espero que de aquí a febrero se logre consolidar esa gran consulta; que sea la alternativa de gobierno en 2026 y que de allí surja el proyecto de país que lleve a Colombia a un desarrollo económico justo y a la paz y la prosperidad de todos los colombianos.



