La nueva Patricia

Por ahí anda la nueva Patricia, es igualita a la de antes, pero más joven. Mira mal a todo el mundo, habla mal de todo el mundo, mantiene como estresada y para colmo de males, les da órdenes a unos y otros y donde la gente no haga lo que ella está pidiendo, corre donde los supervisores a dar quejas.
De hecho, si la queja al supervisor de turno no da resultado, corre donde el gerente y agranda el problema hasta lograr su cometido. La nueva Patricia tiene el mismo cabello, el mismo caminado, los mismos ademanes, el mismo color de piel, las mismas expresiones y, como ya lo mencioné, la misma mirada de odio y resentimiento por los demás; es como si le hubiesen hecho algo ¡Y eso que la nueva Patricia apenas si acaba de entrar! Pero ya tiene la ínfula arriba y dudo mucho que la pueda bajar.
Por eso es que a muchos se les escucha decir que es culpa de la empresa, que buscaron un perfil parecido. Otros dicen que es una técnica para mantenernos a todos estresados, controlados, minimizados. Unos más dicen que es la hija de la Patricia vieja y hasta murmuran que eso no es de Dios, que es del diablo.
Yo por mi parte, como no quiero entrar en chismes de corrillo, tengo una teoría mucho más certera y por supuesto, creíble. Me quieran creer o no, yo estoy convencido que la nueva Patricia: ¡Es un clon!
Sí, así como lo leen, la nueva Patricia es un clon; clonaron a la vieja Patricia, por supuesto, en un cuerpo más joven y sacaron esta versión mejorada porque, aunque se parecen, esta es mucho más perversa, más dañina.
Además, yo creo que existe una compañía secreta que se encarga de clonar a todas las Patricias que hay en este país y en el mundo entero, y las distribuye por las empresas que necesitan a personajes como estos. No hay otra explicación, todo lo demás es pura y física especulación.
¡Créanme! La nueva Patricia es un clon, pero mejorado ¡No lo olviden! Esa es la razón por la cual los ataques a los colegas son más efectivos. Los supervisores le corren, los gerentes le escuchan y le dan el poder que no tuvo ni siquiera la vieja Patricia.
Por eso les digo que es un clon, aunque ustedes no lo crean. De todas maneras, lo único que me consuela es saber que, así como hay una compañía que se encarga de clonar a las Patricias, así mismo debe existir una compañía que se encargue de desmantelarlas, de descontinuarlas.
Claro está que, no solo hay Patricias, no, están los Edildardos, los Arturitos, las María de los Ángeles y otros tantos clones que hacen del mercado laboral un maldito manicomio y hasta un autentico infierno.




