Opinión

La primera semana

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

Los cambios que han propuesto el presidente Petro y sus ministros, generan más miedo que inseguridad. Verlos desde la comodidad de sus salarios y escaños decidiendo cómo van a marcar con más impuestos la vida de los colombianos es complejo. Hasta quienes los llevaron al poder empiezan a dudar de ellos, porque se prestaron para tumbar una reforma tributaria de 22.5 billones de pesos y ahora, el presidente Petro habla de una de 50 billones que podría llegar a 75 o 90. Pero ya se dieron cuenta que el asunto no es tan fácil. Así lo hizo ver el senador Bolívar en una entrevista en Semana al decir “No les sirve nada”, lo que me hizo recordar ¿Eso no fue lo que pasó en abril y mayo de 2021 cuando patrocinaron el estallido social, que no les servía nada? ¿Acaso no fueron ellos los que dijeron que como lo hacía el Gobierno Duque no se hacía, pero que si los elegían, ellos sí sabían cómo hacerlo? ¿Qué pasó?

No dejo de pensar en cuál sería nuestro panorama actual si hubiesen permitido la “Reforma Carrasquilla” y si no hubieran salido a acabar con el país, con lo que solo trajeron mayor atraso y dificultad… Nunca lo sabremos, es cierto, los “hubiera” no existen, pero ver un grupo de “Altos directivos” pensando que, al poner impuestos a los alimentos menos sanos como las bebidas azucaradas o los embutidos las personas van a dejar de consumirlos, sin medir que lo que va a ocurrir es que van a terminar de matar de hambre a las familias, es una clara muestra de que llegamos a encontrarnos con gente que no tiene idea cuál es la realidad del país que gobierna. Y, si no me creen, pregunten cuánta gente almuerza con un salchichón, un pan y una gaseosa, simplemente porque el salario y las obligaciones que tienen para una vida medianamente digna, no les permiten más.

Y no me vayan a hacer creer que porque volverán las horas nocturnas desde las 6 p. m. y por ende las extras, eso aliviará la economía de las familias, no sean ilusos. Eso será una ayuda, pero les garantizo que esos pesos que lleguen de más, no permitirán que las familias pasen al yogurth griego o a las nueces. Quizás permitan incrementar la dosis de huevos en la semana, proteína que aún está al alcance de la mayoría de hogares en Colombia. Pero tenemos que rezar para que el subsidio a la gasolina no se acabe, porque los transportadores ya advirtieron que, si eso sucede, un panal de huevos podría llegar a los $50000, alejándolo totalmente de la canasta familiar. Y pensar que, en el Gobierno anterior, la desinformación de un ministro sobre el precio de un panal de huevos le hizo perder el puesto y paralizó al país, pero hoy sólo es anecdótico, nadie dice nada. Aclaro: No pretendo que volvamos al Paro Nacional, Dios sabe que no, pero sí espero de aquellos que eligieron a Petro, pidan un poco de coherencia entre lo que les prometieron y hoy les quieren dar.

Llenaron la cabeza de la gente con ideas “progresistas” y, con ellas, la fabulosa oportunidad de legalizar la droga. No solo la marihuana, para utilizarla de manera medicinal, también la cocaína, que desconozco cuáles puedan ser sus usos medicinales, pero haciéndonos creer que, quitándole el negocio a los bandidos, el asunto está resuelto. Si eso es tan cierto, ¿por qué la DIAN aún hace incautaciones de licor y cigarrillos de contrabando si esos están legalizados desde hace décadas? Lo que no estamos viendo es que, legalizando esos negocios, tenemos que dejar de perseguir a los delincuentes que los ejercían, por eso visitaron las cárceles y están ya, sentados hablando con el ELN, porque hay mucho por negociar antes de expedir las leyes.

Esa es la razón por la que también, quieren cambiar la razón de ser de las Fuerzas Armadas del país, por eso ya no las quieren para combatir a quienes busquen acabar con el territorio y la soberanía, y sí sentarlas a dialogar con los delincuentes, porque quieren hacernos creer que el diálogo será el encargado de solucionar todo, cuando la realidad es que todo está previamente planeado.

Quedamos en manos de un gobierno que quiere aumentar impuestos a las bebidas azucaradas porque son malas, pero legalizar la cocaína porque los ciudadanos tienen derecho a elegir. Y, ¿acabar con la corrupción, para cuándo? Porque el presidente Petro sigue rodeándose de los mismos que han estado toda la vida ahí, viviendo del Estado, y propone nuevos ministerios, lo que significa contratar más gente, pero no se ve dentro de sus planes, uno verdadero, real, concreto, como su propuesta tributaria, para acabar con la corrupción de la que tanto denigró, pero cuyas mieles disfruta tranquilamente al estar ya en el poder.

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