Las ligerezas del gobierno

El equipo del Gobierno Petro, se ha caracterizado por ser más ágil con la lengua que con su cerebro, dando opiniones que, en muchas oportunidades, hacen que los colombianos los sientan más como enemigos que como amigos. Así ocurrió la semana anterior cuando, previo al anuncio del ELN del cese bilateral al fuego con el gobierno, el ELN perpetró el secuestro de la sargento Ramírez y sus hijos en Arauca. Ante esto, el ministro de Defensa Iván Velásquez, dijo a un periodista que la sargento “no había actuado con prudencia pues todos los miembros de fuerza pública debían ser cuidadosos en sus desplazamientos, especialmente en zonas en los que por la situación de seguridad el riesgo aumenta”. Esto, a muchos, nos dio a entender que culpaba a la sargento por haber provocado el hecho porque, según consideró, no se desplazaba con prudencia.
Lo que parece que no sabía el ministro es lo dado a conocer por el padre de la sargento a la Básica de RCN Radio en los primeros días del hecho y es que ella no quería ir a trabajar a esa región porque conocía las complicaciones de orden público que la zona tiene, supongo que, además, porque era consciente como madre, de las dificultades a las que podían estar expuestos sus pequeños, sobre todo el que padece autismo. Pero es claro que el ministro no puede saberlo todo y le es más fácil salir a defender a sus amigos del ELN, que a los miembros de las fuerzas que, se supone, lidera, quienes salen cada día a poner la vida en riesgo por el orden y la libertad del país.
¿Cómo puede un miembro del Ejército Nacional, sentirse representado por una persona que, ante las dificultades, utiliza la palestra pública para cuestionar su actuar, que ni siquiera ha conocido en detalle? Definitivamente, unas clases de liderazgo le están haciendo mucha falta al ministro. Si hubiese asistido a alguna, sabría que, para generar tranquilidad en sus hombres y que éstos se sientan respaldados, lo que no debe hacer es culparlos en público de situaciones que no han quedado plenamente establecidas. Por el contrario, respaldarlos y mostrar lo importante de su labor, es la voz de aliento que estos hombres y mujeres necesitan en un momento en el que, lo más incierto gracias a las políticas del gobierno, es la labor que hasta hoy, ellos realizan.
Otro paso en falso lo dio el ministro de Transporte, demostrando que la capacidad de diálogo y concertación de esa cartera con el gremio de los taxistas es nula. Como los taxistas están al borde de un paro y andan detrás del gobierno solicitando una tarifa diferencial para la gasolina, al ministro William Camargo se le ocurrió una brillante idea: durante las horas pico, prohibir el transporte privado. Esto quiere decir que, en las horas pico, usted solo podría movilizarse en transporte público, sea taxi o sistema masivo (Transmilenio, Mio, Metro, etc.). Lo complejo de esto es ¿cómo va a llegar usted a su trabajo y en qué cree que va a salir de él? ¡En transporte público! Porque recuerde que los espectros de los horarios se han ido aumentando con el paso de los años con el ánimo de lograr cambios, haciendo que las horas pico en la mañana sean de 6 a 9 y en las tardes de 4 a 8. Y no me lo imagino llegando a diario a la oficina a las 6 a. m., para salir a las 8 p. m. Lo más complejo de esta propuesta que evidencia lo desconectado que está el ministro de Transporte de la realidad colombiana es ¿el transporte público y masivo de qué ciudad está en capacidad de aumentar en tal medida la prestación de su servicio? Porque no todo el mundo puede cambiar el carro por el taxi, básicamente porque el no usar el carro, no significa que sus costos se reduzcan. Me explico: si no uso el carro, reduzco el consumo de gasolina, pero ¿la cuota? Esa hay que seguirla pagando. ¿El seguro? Sea el todo riesgo o el SOAT, también hay que seguirlo pagando. Y si usted no tiene garaje en su casa, sino que paga un parqueadero por horas o mensualidad, ese también hay que seguirlo pagando. Y si evaluamos lo que puede pasar con una tarifa preferencial para la gasolina, es también desastroso: sería abrirle la puerta a los avivatos para que consigan gasolina a un precio preferencial y la vendan a los particulares con una ganancia, pudiendo recorrer la ciudad para reabastecerse y continuar el negocio, incentivando un mercado negro que no necesitamos. A todas luces, la propuesta es una locura.
De nuevo, los miembros del Gobierno Petro demuestran con sus ligerezas, que no tienen la más mínima idea de cómo funciona este país y cuáles son las reales condiciones de sus habitantes… O quieren reventarnos, porque no le veo otra razón a estas posiciones. De nuevo le pregunto ¿ya pensó en su voto para octubre?



