Opinión

Lo que podemos esperar

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

La campaña política comenzó. Y no lo sé porque sea experta en el calendario electoral o porque siga algún candidato en particular para un cargo de elección pública, lo sé porque comenzaron a hacerse cotidianas en redes sociales, las fotografías de candidatos en barrios populares, en sitios emblemáticos de las ciudades, acompañados de animalitos o niños generalmente, de escasos recursos. Comenzó la etapa en la que se busca acercar la gente a la ideología a través de un toque de romanticismo. A eso es a lo que hoy llamamos empatía.

Y no es que me incomoden o desagraden las fotos, lo que me inquieta es el momento y la forma en que los candidatos hacen que aflore su cercanía con el pueblo. Antes de lanzarse formalmente a la campaña, son pocas las oportunidades en que comparten en esos lugares o con esas mismas personas, con el ánimo de conocer qué les pasa, cuáles son sus necesidades y cómo podrían ellos, desde sus posibles cargos, solucionarlas. Y lo que cuenta la historia es que, después de ganar la elección, lo más probable es que tampoco vuelvan a verlos por esos lados y que lo que les dijeron aquellos confiados ciudadanos, pase al olvido.

Lo que Colombia necesita no es un candidato que haga campaña, sino uno cuya vida esté en campaña, que conozca a fondo y de primera mano las necesidades de la comunidad por la que quiere trabajar, que sepa, desde siempre, cómo llegar a ella. Sólo él será capaz de atacar los verdaderos problemas presentes y prever los futuros, porque conocerá con detalle qué está pasando y qué podría pasar. Solo aquel que conoce los problemas ha pensado cómo solucionarlos y, siendo sensatos, quien ha trabajado por su comunidad de manera desinteresada, el dinero que pueda recibir por seguirlo haciendo, es añadidura.

Infortunadamente, y aunque espero equivocarme, comienza la carrera por los votos y los colombianos nos dejaremos convencer por el que diga uno u otro, por el que mejor cuento eche o quizás, por el que más lechona y aguardientico reparta en una verbena de barrio. Nunca leeremos planes programáticos, nunca escucharemos a fondo sus propuestas, porque nuestras viejas costumbres siguen allí, latentes y, en consecuencia, lo que podremos esperar es, de nuevo, una legislatura llena de personajes cuyo principal interés es sacar provecho personal del cargo obtenido, dejando de lado las promesas hechas a quienes los eligieron.

Hay que inscribir la cédula, pero saber votar tiene su ciencia… y es un derecho que requiere gran responsabilidad.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
  • https://virtual4.emisorasvirtuales.com:8190/live
  • Tolima Online