Cultura

Matilda Nox: una mirada a la lucha de la mujer desde su arte

Julián David Dussán Bonilla

Julián David Dussán Bonilla

Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Después de que la conmemoración del Día de la Mujer fue formalizada por las Naciones Unidas en 1975, el mundo celebra por cuadragésima sexta vez esta fecha. La mujer ha ocupado, desde tiempos inmemorables, un eslabón vital para la construcción de la sociedad tal como la conocemos al día de hoy, sin embargo, la historia ha sido testigo de cómo se le ha rezagado a mantenerse en un segundo plano: es allí cuando la lucha feminista, tan antigua como la indignación misma, encuentra su razón de ser.

El paradigma de la mujer libre, autónoma y empoderada que se concibe hoy en gran parte del mundo, se ha construido, y aún se construye, a manos de aquellas que se resignan a aceptar la idea de permanecer violentadas en un sistema patriarcal que se ha construido durante generaciones. La cantante Alejandra Bajaire, mejor conocida como Matilda Nox, se ha formado en Ibagué desde los seis años como artista y ahora, con más de 20 años de trayectoria musical, busca ser una voz de poder femenino y ayudar a las mujeres a evolucionar y reafirmar su valor en la sociedad.

Matilda Nox se define a sí misma como una mujer creativa, trabajadora y amable. Es una amante de la naturaleza y de la música, a la cual acude cada vez que necesita algo de inspiración. La pasión por este arte le ha exigido ser constante y disciplinada, pero siempre ha dado sus frutos; “Lo que más me gusta del mundo de la música es el escenario: compartir con otros artistas tras bambalinas, la energía de la gente y ver la producción detrás de un evento”, expresa.

En su papel de artista e ícono local, busca emplear su voz para hablar sobre el maltrato a la mujer, problemática que considera preocupante. El tabú alrededor de este tema, se crea a raíz de evitar hablar del mismo. “La violencia de género es un tema que debe ser tocado. Hay que hablarlo con nuestras familias y amigos: a veces el miedo a hablar sobre los abusadores es quizá lo que evita que muchas mujeres hablen al respecto”.

Matilda Nox y su agrupación. Foto tomada de Música en Venas 

Los artistas independientes como ella, deben contar con un músculo financiero que les permita suplir, en cierto sentido, la falta de apoyo por parte de la administración municipal. Irónicamente, hay cantantes femeninas de talla mundial que, a pesar de que su alcance es casi mundial, llevan un mensaje vacío y sin ningún tipo de conciencia social. “He visto que los mensajes de cambio social se dan, en su mayoría, por parte de artistas independientes que no suenan en la radio. Pero, en cambio, ¿Qué dicen Karol G, Becky G o Farina en sus canciones? ¿Acaso no quieren empoderar a las mujeres? No quieren que seamos personas, más allá de un macho y una hembra”, apunta con firmeza. Quizás la industria musical les exija ser este tipo de íconos y reproducir este tipo de ideas, o quizás estén obligadas a venderle a la mujer ese tipo de moda. Aún no se sabe a ciencia cierta.

“El reggaetón – afirma – habla de abusos y todo el mundo lo baila”. Con valor cuenta que, como la gran mayoría de mujeres, ha sido víctima de acoso, pero su valor y resiliencia le ha permitido tener claro su camino y hacia dónde quiere llegar. “Uno quisiera contarle a la gente cuál es la realidad… No solo en la industria musical, sino en todas las industrias del entretenimiento. A veces la gente con el poder de hacerte sonar para un gran público, te piden cosas a cambio de ayudarte; te dicen que eres pequeña, pero que pueden hacerte crecer”, relata con cierta indignación. “Es fatal, pero es una realidad que se ha normalizado y se aprende a superar”.

Al enfrentarse a este tipo de situaciones tan desagradables, ella prefiere cerrar esa puerta y tomar el camino más largo y difícil, puesto las recompensas allí son mejores. Además, tomar el camino fácil supondría seguir reproduciendo este tipo de abusos. Esta problemática tiene raíces mucho más profundas de lo que parece: es el resultado de muchas generaciones que se formaron con un pensamiento machista. Según Matilda, todo empieza cuando se toma con humor el irrespeto de los niños hacia sus compañeras de colegio. “Cuando se ponían un espejo en el zapato para ver por debajo de la falda de una niña y esto era motivo de risas, se formaba un futuro abusador”. Todo nace ahí.

Las mujeres que, lastimosamente, han sido ultrajadas, tienen miedo de hablar de su abusador porque estos quedan impunes, además, aún hay personas que justifican al agresor y responsabilizan a la víctima.  Sin embargo, “ahora hay canales digitales que las apoyan y difunden sus historias. Esto genera que muchas más se animen a hablar: es lo mejor que pueden hacer después de haber sido abusadas”, expresa.

“Para finalizar, ¿Qué mensaje le darías a aquellas mujeres que, por desgracia, están pasando por un momento así?”, le pregunté. Después de un suspiro, y con un semblante que denotaba seriedad, finalmente dijo: “Es importante que haya un acompañamiento cuando eres abusada y estás destruida a raíz de eso. SIEMPRE podemos levantarnos y reconstruirnos. Lo importante es no quedarnos en esa etapa, sino salir de ahí. Hay que volvernos íconos de la revolución contra el abuso”.

En este día se conmemora a la mujer, pero, aún más importante, la incansable búsqueda del respeto a sus derechos, su lugar en la sociedad, y su integridad y libre desarrollo. Esta lucha, aunque bien encaminada, está lejos de terminar. Así que, ¡levántate, mujer, y pelea! #8deMarzo #NiUnaMenos.

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