Mejor tener amigos que plata

Esta frase popular ha cobrado un nuevo contexto en el Gobierno de Gustavo Petro. El nepotismo del que hemos sido testigos durante estos 16 meses, nos ha dejado claro que, aunque no se tengan las competencias, el conocimiento o la experticia necesarios, ser considerado ‘amigo’ por Verónica Alcocer es un cheque en blanco que nadie quiere desperdiciar.
Y es que este libro que narra los excesos de la primera dama, tiene un nuevo capítulo: gracias al portal La Silla Vacía, se supo que Verónica Alcocer tiene un séquito que la acompaña a todas partes, pagado con los impuestos de los colombianos. Y sí, puede que para algunos esté bien que la esposa del presidente se gaste mil millones del presupuesto de la Nación embelleciéndose y cuidando su imagen personal, pero hay quienes consideramos que, ya que ella no tiene un cargo como tal en el Gobierno y que su gestión no se ha hecho visible para los beneficios del país, ese tipo de gastos deberían salir de su bolsillo o del de su esposo, no de los impuestos de los colombianos.
Los excesos de Verónica Alcocer, han desbordado las posibilidades de cualquiera que haya ostentado esa dignidad. Recordemos casos como el de la española Eva Ferrer, quien era la mejor amiga dela primera dama y que, al principio de este Gobierno, fue nacionalizada de forma exprés para poder ser nombrada en septiembre de 2022 como consejera presidencial para la niñez y la adolescencia. Como el cargo se eliminó, Petro la nombró en enero de 2023 como consejera para la reconciliación. Sin embargo, debido a la ruptura de su amistad con la esposa del presidente, se le solicitó su renuncia en el pasado mes de noviembre. Se dijo en aquel entonces que Ferrer, formada en Ciencia Política y Sociología, especializada en Comunicación, se había distanciado de la primera dama, lo que habría ocasionado su salida del Gobierno.
Por eso hoy, es Carolina Parra quien ostenta el título de “mejor amiga” de la primera dama, lo que le permite a una bachiller sin experiencia en alto protocolo, devengar 20 millones de pesos mensuales por ser, en esencia, la dama de compañía de Alcocer y cobrar viáticos por acompañarla en sus viajes, aunque según su contrato, sus labores se desarrollan en eventos de la Presidencia de la República, los que pueden llevarse a cabo las sedes de la Casa de Nariño, la Hacienda Hato Grande y la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena, aunque Parra viaja con la primera dama.
Sin embargo, el caso de la mejor amiga de Verónica Alcocer no es el único que pone en entredicho las contrataciones que realiza la Casa de Nariño. Y como reza el adagio popular “Mejor tener amigos que plata”, dentro de los beneficios que disfruta la primera dama están un fotógrafo, un maquillador, un vestuarista y un asistente, encargados de que la esposa del presidente, como la mejor estrella del espectáculo, se vea lo mejor posible en cada una de sus apariciones, gracias a salarios jugosos y a que son cercanos a la primera dama. Aunque, como lo he dicho en otras oportunidades, contratar a los amigos y familia no es tan descabellado si se quiere gente de confianza en determinados cargos, lo importante es garantizar la idoneidad para el cumplimiento de sus funciones.
Lo que de verdad debemos tener en cuenta en este caso, es que muchas personas están considerando que, por estos excesos, la figura de primera dama no debería existir y esta tampoco debe ser la conclusión. Es importante ver a quien guía nuestro país como miembro de una familia fortalecida, lo que se traduce en una muestra de valores que nos representa en diversos lugares o eventos. Además, no olvidemos que muchas de las primeras damas de este país, han sacado adelante importantes proyectos sociales, como hizo doña Nidia Quintero de Turbay (hoy “de Balcázar) con la Caminata de la Solidaridad por Colombia, Nohra Puyana de Pastrana con Computadores para Educar, María Clemencia Rodríguez de Santos con el programa de Cero a Siempre en la Ley de Primera Infancia o María Juliana Ruiz con ‘Sacúdete’, actividades enfocadas en buscar el desarrollo de las comunidades menos favorecidas.
Las preguntas hoy son ¿Cuál es el verdadero papel de Verónica Alcocer en el Gobierno? ¿Quién está en la capacidad de controlarle los gastos que se pagan con el presupuesto de la Nación? ¿Por qué si la olla estaba raspada, tenemos capacidad para gastos suntuarios, mientras la desnutrición continúa en la Guajira? Llegó la hora de ponerle un alto al despilfarro y de que el presidente Petro demuestre su verdadero compromiso con los más infortunados de este país, trasladando estos recursos a cubrir sus necesidades. No podemos seguir dedicados a alimentar egos infundados, en una nación carente de recursos.




