Paolo Rossi: Un goleador de la vida
En la ciudad imperial, Roma, ayer en la madrugada del jueves (noche del miércoles en territorio Colombiano), daba su último aliento, uno de los más grandes héroes de la Selección Italiana en su historia: El inmortal Paolo Rossi, un goleador de la vida que hizo todo en cuanto quiso; al final, ser feliz con la pelota.

Quién diría que un muchacho larguirucho, enclenque y un poco taciturno llevaría a su selección a ganar un mundial. Paolo (que en español sería ‘Pablo’) nació en una pequeña localidad del Norte de Italia llamada Prato de poco más de 191 mil habitantes, muy famosa por sus textiles (tan codiciados en Europa). Entre las calles pedregosas, fruto de su legado medieval que circunda entre lo romántico y lo gótico, se crio el gran goleador de la “Azzurra” y a su vez uno de los íconos de la Juventus FC (club con el que lo ganó todo lo posible). Entre las diferentes vueltas que da la vida (donde conoció a las mujeres y las apuestas, dos de sus grandes pasiones), el ‘frágil’ delantero se fue abriendo un camino entre las ilusiones y desdichas que el propio fútbol le mostraría.

En aquella región de ‘La Toscana’ donde no solo es famosa Florencia por su amplio legado artístico y por la AC Fiorentina, el ‘Pablito Bambino de Oro’ (como se le conocería) dio sus primeros pasos en el fútbol en el modesto Cattollica Virtus (hoy CA San Michele) hasta los 11 años. Luego, pasaría al modesto Como Calcio donde debutaría en 1976, club en donde también jugaría el legendario Pietro Vierchowood. Luego, pasaría al Lanerossi Vicenza, club en el que saldría goleador de la Serie B con 24 goles en 30 PJ en la temporada 1977/78. Una vez logrado el ascenso con el cuadro ‘Biancorossi’ a la Primera División siguió su marca goleadora dejando un registro de 60 goles en 94 PJ. Siendo uno de los jugadores que más atención recibía por parte de los medios de ‘La Península de la Bota’, el DT Enzo Bearzot, seleccionador nacional posó sus ojos en él y sin pensarlo dos veces, lo llevó a la Copa Mundial de Argentina 1978; sin desentonar, ‘Pablito’ anotó 3 goles en 7 PJ en la cita orbital siendo ‘Balón de Plata’ detrás del histórico delantero Argentino, Mario Alberto Kempes (quien logró 6 anotaciones). Su gran forma, lo llevó al AC Perugia donde aportaría 13 goles en 28 PJ en la temporada 1979/80.

Sin embargo, su vida no sería del todo color de rosa. Cuando regresó al Vicenza para la temporada 1980/81, se le fue acusado junto con colegas suyos del AC Milán y la SS Lazio en el famoso escándalo ‘Totonero’ (Quiniela negra en Español) donde se apostaban clandestinamente resultados y goles de partidos de los cuales, Paolo hacía parte. Más allá de que haya defendido su inocencia, dicha situación repercutió enormemente en su rendimiento deportivo, siendo sancionado de las canchas durante 2 años; incluso, llegó a decir que fue un complot en su contra. En fin. Con la gran capacidad que tiene todo gran futbolista, al mejor estilo del ‘Ave Fénix’, Paolo llegó a su máximo pico de rendimiento. Cuando todos lo daban por desahuciado, la Juventus FC confió en él y poco antes de iniciar la Copa Mundial de Mundial en España aportó 1 gol en 3 PJ. En medio de un manto de dudas, Enzo Bearzot, su gran amigo y mentor lo llevó a la Copa Mundial, por lo que recibió enormes críticas; ante el acoso de la prensa y la presión del pueblo Italiano, Bearzot cortó todo diálogo con la prensa ganándose su remoquete de ‘El señor del silencio’. Tras pasar una floja primera fase en el Grupo 1 (donde compartieron grupo con Polonia, Perú y Camerún), los italianos avanzarían a la Segunda Fase para enfrentarse a Argentina y a Brasil. Tras ausentarse en el marcador durante los 4 primeros encuentros, Rossi aparecería en todo su esplendor en el mítico partido ante Brasil, el 5 de Julio en el estadio Sarriá de Barcelona cuando anotó a los 5’, a los 35’ y a los 74’, partido en el que muchos periódicos denominaron ‘La muerte del Fútbol Arte’. 3 días más tarde, ésta vez en el Camp Nou, el propio Paolo aparecería para anotar a los 22’ y a los 73’ para darle el paso a la ‘Azzurra’ frente a Polonia (liderado por el gran Grzegorz Lato). Finalmente, “Pablito Bambino d’ Oro” anotaría el 11 de Julio en el estadio Santiago Bernabéu en el ‘Clásico de Europa’ frente a Alemania Federal (que tendría a Karl-Heinz Rummenigge como principal estandarte) anotando a los 57’. Con ésta historia, digna de un relato griego, el gran Paolo se consagraría ante los ojos del mundo no solo como máximo artillero de aquel mundial (contando con 6 anotaciones en sus registros) sino que recibiría el ‘Balón de Oro’ de la cita mundialista y su homónimo de la revista France Football, cerrando de gran forma (con la Copa del Mundo en sus manos) un inolvidable 1982.

Para la historia quedarán sus 103 goles en 245 partidos jugados en poco más de 10 años de carrera (que se acabaron por una lesión de rodilla) precisamente en la defensa del título mundial en la edición de México 1986. También, los 8 títulos que logró como profesional (entre los que también se cuenta la Liga de Campeones de la UEFA en la temporada 1984/85) y por supuesto sus botas de oro en la Copa Mundial, en la Liga de Campeones de Europa y en la Series B y A de Italia. Por supuesto su faceta como comentarista deportivo en Sky Sport Italia (entre otras cadenas).
Por supuesto, jamás se perderá la esencia del goleador que parecía llegar de la nada para quedarse con todo. El que, hasta ayer, era una leyenda viviente del fútbol Italiano y desde hoy es un mito.
¡Descanse en paz, don Paolo Rossi!

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