Pogacar conquista Mûr-de-Bretagne y recupera el maillot amarillo en un final de leyenda

El Tour de Francia volvió a escribir una página histórica este viernes con la llegada a uno de sus emblemas modernos: la mítica subida a Mûr-de-Bretagne. En un final tan emocionante como simbólico, Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) se impuso con autoridad a Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) y recuperó el maillot amarillo, en una etapa que alimenta su leyenda y la del lugar.
Mathieu Van der Poel (Alpecin-Deceuninck), quien en 2021 vistió el amarillo en homenaje a su abuelo Raymond Poulidor en esta misma cima, partía como líder este viernes, pero no pudo contener al campeón del mundo esloveno, que firmó su 19ª victoria de etapa en el Tour y la segunda en esta edición. La alternancia de liderato entre Van der Poel y Pogacar entra en los libros de historia: es la primera vez que dos corredores se intercambian el maillot amarillo en dos etapas consecutivas.
Le puede interesar: Ibagué se llena de boxeo
La etapa, de 197 kilómetros entre Saint-Malo y Mûr-de-Bretagne, fue rápida y tensa. Wout van Aert lanzó el primer ataque serio, acompañado por Mauro Schmid, aunque ambos fueron neutralizados. Luego, cinco corredores protagonizaron la escapada del día: Alex Baudin, Geraint Thomas, Marco Haller, Ewen Costiou e Iván García Cortina, tras una primera hora a 53,7 km/h.
UAE y Alpecin controlaron el pelotón, limitando la ventaja de la fuga. Costiou, ovacionado en su tierra, coronó en solitario los dos últimos puertos y fue galardonado con el premio de la Combatividad.
Una caída a 6 km de meta afectó a Almeida y Buitrago, además de otros favoritos. Ya en la subida final, Wellens preparó el terreno para el ataque de Pogacar, que, impulsado por su gregario Narváez, soltó a todos sus rivales a 200 metros de la meta.
Pogacar cruzó la línea de llegada con los brazos en alto, luciendo el arcoíris, y volvió a enfundarse el amarillo. Este sábado, el pelotón tendrá un respiro con 171,4 kilómetros llanos entre Saint-Méen-le-Grand y Laval. Pero tras lo visto hoy, nadie se confiará.





Un comentario