¡Que comience la feria!

Arrancó la versión 64 de la Feria de Cali y, como ya es costumbre, el Salsódromo fue el evento inicial. El derroche de color y energía de los bailarines que lo dan todo para hacer de este acto inaugural algo inolvidable, no se hizo esperar. Aunque debo reconocer que, haber realizado el evento en la noche lo habría engalanado más, permitiendo destacar más su vestuario, sus coreografías y habría agotado menos a los artistas, quienes no encuentran en el pavimento y el calor que de éste emana, las condiciones necesarias para su mejor presentación.
Como opinión impopular, creo que la expectativa sembrada cuando nos anunciaron un Salsódromo similar al Carnaval de Río, este año no se cumplió. Aún nos falta trabajar en la exactitud de los bailarines en las coreografías, en vestuarios más llamativos, en una iluminación que complemente el recorrido (para eso, realizar el evento en la noche sería de gran ayuda). Otro factor para tener en cuenta es la cantidad de gente que se queda por fuera porque no alcanza gradería y, desde el caño, definitivamente, no hay buena visibilidad. En eso deben pensar cuando hablan de ferias que sean verdaderamente incluyentes.
Pero lo que me dejó preocupada frente a lo que vi, es que el gran ausente de esta jornada festiva fue nuestro gran amigo el autocuidado. Gente en las graderías cantando y bailando una sobre otra como si nada diferente estuviera sucediendo, fue lo que pudimos apreciar. Sé que todos los que estaban en el evento están vacunados, pero también sé que eso no los exime de poderse contagiar, ni de poder contagiar a otros. Y aunque en este momento en Cali no es noticia, es importante tener en cuenta que las UCI de la ciudad se encuentran nuevamente llenas, con pacientes en lista de espera para poder ser atendidos, por lo que continuar incrementando el pico de pacientes COVID no es ideal, así que debemos evitarlo a toda costa.
Como se ha dicho siempre desde distintos frentes, el autocuidado es la principal arma contra esta pandemia y solo serán el tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social, los principales encargados de ayudarnos a continuar controlando esta difícil situación que ha afectado todos los frentes a nivel mundial. Pero esto solo es posible, si hay responsabilidad en cada uno de nosotros, demostrada en la manera como aplicamos todas las medidas que nos han sido encomendadas para lograr el control frente a esta situación que, con el paso del tiempo, parece incontrolable.



