Opinión

Reconocer buenas acciones

Nelson Germán Sánchez Pérez -Gersan-

Nelson Germán Sánchez Pérez -Gersan-

Creo necesario en este frenesí de emociones y sensaciones de estos días, detenernos un instante a reconocer acciones que se han hecho bien o acertadamente por parte de algunas entidades y personas sirviendo como catalizadoras de la olla a presión en que por momentos pareciera convertirse este estallido social y que en Ibagué, pese al asesinato de Santiago Murillo y los actos vandálicos contra cuatro busetas la semana anterior, no ha pasado a mayores como en otras capitales del país.

No soy amigo de alabanzas a las instituciones ni un defensor a ultranza de las mismas ni creo en esa obsecuencia ramplona y ciega hacia ellas, absurda e ilógica por demás, como si fuesen lo mejor de lo mejor, cuando sin duda por su estructura, accionar y forma de  gobernarse nos tienen metidos en este berenjenal dada su ceguera, paquidermia y anacronismo; plagadas de formalismos, protocolos, ademanes, precedencias y con muy poco de sentido de la realidad y de espíritu social.

Pero más allá de lo que uno pueda pensar y la distancia que pueda tener, es de reconocer que  hemos visto en el Tolima algunos buenos destellos de accionar positivo. Muestra de ello la labor de la Defensoría del Pueblo del Tolima y sus funcionarios en cabeza de Gaby Andrea Gómez acompañando protestas, marchas e incluso disturbios, mediando entre manifestantes,  policiales y autoridades administrativas haciendo, lo más riguroso posible, el acompañamiento en defensa de los Derechos Humanos, la verificación de desaparecidos, aminorando pugnacidades y recordando que hasta en estos eventos de alteración existen protocolos que deben cumplirse, incluso aguantando presiones de oficiales y políticos en turno que les piden tomar partido en favor de la institucional, a lo cual les deben recordarles que el lado correcto es la Defensa de los Derechos Humanos para todos.

Labores a las cuales se ha sumado la Procuraduría Regional (con Alba Morales), funcionarios de la Personería de Ibagué (bajo la batuta de Francy Ardila) a quienes se les ve de forma permanente en medio del fragor de enfrentamientos llamando a la moderación, la calma, abriendo corredores para la misión médica, mediando en bloqueos y protestas en una labor  muchas veces invisible y poco reconocida, así como al mismo Comité Departamental en Defensa de los Derechos Humanos; todas estas instancias obligadas a largas jornadas y a veces sin el debido reconocimiento.

Igualmente, lo que hoy se conoce como Primera Línea Jurídica- nombre que no comparto por guerrerista-, es decir, la defensa legal y en protección de derechos de manifestantes detenidos o violentados, especialmente jóvenes, podríamos pensar que comenzó aquí con la labor del Consultorio Jurídico Alfonso Palacios Rudas de la Universidad del Tolima, con la actitud la profesora Johana Pinzón y un grupo de docentes abogados y estudiantes de derecho, que se dieron a la tarea de ofrecer sus servicios gratuitos directamente en calle a los jóvenes protestantes y a quienes se encontraban en puntos de bloqueo. Siendo ejemplo para otras universidades públicas y privadas del país, que luego lo tomaron y ampliaron la oferta de servicios, incluidos hospedaje y alimentación.

También, el hecho de que los diálogos regionales para buscar soluciones hubieran sido propuestos primero en el Tolima por parte del Gobernador Ricardo Orozco, como un mecanismo para escuchar a los jóvenes y sus propuestas, llevarlas al escenario nacional cuando así se ameritara; haber logrado en su momento en algunos puntos de bloqueos en vías departamentales a través de conversar, acuerdos y concertaciones el paso de vehículos con alimentos y víveres o el levantamiento de los mismos, recuperando con ello la importancia del diálogo como mecanismo de respeto, escucha y negociación. Más allá de los supuestos incumplimientos de lado y lado en los encuentros posteriores, el ejercicio propuesto fue un buen ejemplo nacional y ahora en esa línea los gremios económicos, la iglesia y otros sectores se reúnen con jóvenes y manifestantes en un diálogo regional social inclusivo, de lo cual todos esperamos algo bueno saldrá. Así sea reconocer e impulsar nuevos liderazgos.

En fin, es necesario reconocer algunas buenas acciones que a veces pasan desapercibidas o sin el debido reconocimiento en medio de esta tempestad social que vivimos. Seguramente son muchas más, pero por algo hay que comenzar. Y no olvidemos que estamos así por culpa de Duque y su partido, que son la otra pandemia, para lo cual aún no hay vacuna. ¡Cuídense!

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