¿Se puede partir la Tierra? La ciencia aclara qué ocurre con las placas tectónicas en Asia

En redes y algunos medios circula la idea de que la Tierra está a punto de partirse en dos. La realidad, según expertos y verificadores, es que lo que se ha detectado es una falla geológica en el Himalaya, no un fenómeno global que destruya el planeta.
La alarma llegó desde un estudio científico que exploró movimientos inusuales en la placa tectónica india, justo bajo el Tíbet. Algunos titulares, sin embargo, exageraron el hallazgo, dando a entender que una grieta planetaria podría fracturar la corteza terrestre por completo.
Distintas plataformas de verificación de datos, como Factchequeado en América Latina y Maldita.es en España, desmintieron la afirmación. Aseguran que no existe evidencia científica que respalde una división completa de la Tierra. Lo ocurrido es un fenómeno geológico localizado, sin impacto global.
El estudio en cuestión describe un proceso llamado delaminación: la parte inferior de la placa india está cediendo o desplazándose frente a la corteza que sostiene el Tíbet. Pero algo geológico curioso no es sinónimo de amenaza planetaria.
Un alerta legítimo: este tipo de fallas geológicas puede elevar la probabilidad de terremotos en la región, especialmente en la meseta tibetana. Pero no hay riesgo de que la Tierra se parta en dos mitades. La comparación con catástrofe global terminó siendo una distorsión de la ciencia.
Le puede interesar: Emergencias por incendios y altas temperaturas afectan a varios municipios del Tolima
En contraste, hay eventos geológicos reales de largo plazo, como el Rift del Gran Valle del Rift en África Oriental. Esa falla sí muestra cómo continentes pueden separarse lentamente, incluso creando una nueva masa de agua con el tiempo. Pero es un proceso gradual y localizado, no una fractura inmediata.
Otra verdad geológica fascinante es que el manto terrestre está dividido en dos dominios: uno asociado al antiguo supercontinente Pangea (África–Europa) y otro al dominio del Pacífico. Es un vestigio de cómo está estructurado el interior del planeta, no una señal de fractura actual.




