Se va uno de los consentidos de Petro, le pidió la renuncia del ministro de Justicia, Eduardo Montealegre

El presidente Gustavo Petro solicitó este jueves la renuncia del ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, tras una intensa disputa institucional con el procurador general, Gregorio Eljach. La decisión se conoció después de varias semanas de tensión entre ambos altos funcionarios, marcada por denuncias cruzadas, procesos disciplinarios y declaraciones públicas que escalaron el conflicto a niveles inéditos dentro del Gobierno.
La salida de Montealegre se produce luego de que este acudiera a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para pedir medidas cautelares, argumentando que los procesos disciplinarios abiertos por la Procuraduría en su contra vulneraban su libertad de expresión y su derecho a la igualdad ante la ley. En una carta pública, el ahora exministro aseguró que su solicitud buscaba proteger su integridad moral y psíquica, así como su derecho a la libre opinión, al considerar que las actuaciones del procurador eran “infundadas e improcedentes”.
En su carta de renuncia, Montealegre lanzó una dura advertencia al presidente Petro: “Presidente, cuídese mucho, en Palacio hay traidores”, escribió, en un mensaje que refleja la tensión política que rodeó su salida del gabinete.
El conflicto entre Montealegre y Eljach se originó tras dos investigaciones disciplinarias abiertas por la Procuraduría. La primera, por presunta participación en política, a raíz de comentarios del ministro sobre la eventual candidatura presidencial del abogado Abelardo de la Espriella, a quien calificó como un aspirante “caricaturesco” y “cantinflesco”. La segunda, por presuntos mensajes de odio contra el expresidente Álvaro Uribe, quien lo denunció ante el Ministerio Público.
En respuesta, Montealegre acusó al procurador Eljach de prevaricato y pidió a la Fiscalía que investigue su patrimonio, insinuando que el funcionario habría actuado para favorecer a De la Espriella y a Uribe. Además, recordó que durante su gestión como fiscal general investigó a Eljach por presuntos actos de corrupción cuando este era secretario del Senado, motivo por el cual —según dijo— debía declararse impedido para investigarlo.
El procurador, por su parte, evitó pronunciarse en detalle, limitándose a afirmar que “en su momento Colombia sabrá lo que hay detrás de esto”. Mientras tanto, un grupo de congresistas, encabezado por el presidente del Senado, Lidio García, expresó respaldo a Eljach y calificó las declaraciones del ministro como “calumniosas e injuriosas”.
Montealegre respondió con ironía: “Ellos eligieron a Eljach (…) Dios los cría y ellos se juntan”. Incluso llegó a asegurar que “el procurador saldrá antes que yo del cargo”. Sin embargo, el tiempo le dio la razón contraria. La pugna con el procurador y las controversias recientes —que incluyeron enfrentamientos con otros miembros del gabinete y con el presidente de la Corte Constitucional— terminaron por erosionar su posición en el Gobierno.
Con la salida de Montealegre, el presidente Petro enfrenta ahora el reto de recomponer su equipo ministerial en medio de un nuevo foco de tensión política e institucional.





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