Trabajando para el final de los días

Las AFP, Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías, fueron creadas para que, después de finalizada nuestra vida laboral y habiendo hecho los aportes pertinentes, tengamos un ahorro que nos permita continuar con una vida digna los últimos años de nuestra existencia.
Pero los modelos de negocio de los Fondos Privados y de Colpensiones no son iguales, lo que no sorprende, pues cada cual adopta o crea el modelo que más favorece a sus intereses. Lo verdaderamente ‘sorprendente’ es que, solo después de 30 años, nos estemos dando cuenta de que los fondos privados cautivaron adeptos con falsas promesas o gracias a promesas que no era seguro que pudieran cumplir, ocasionando lo que tenemos actualmente: personas que cumplen su edad para pensionarse y, después de los años de trabajo requeridos para hacerlo, descubren que lo ahorrado no les alcanza ni para lograr un salario mínimo como pensión.
Recordemos que solo hasta diez años antes de cumplir la edad para pensionarse, 52 años los hombres y 47 las mujeres, es posible trasladarse de fondo; infortunadamente, las tristes expectativas son las que tienen a quienes están afiliados a los Fondos Privados queriendo trasladarse a Colpensiones, aun cuando el tiempo previsto para esto ya se haya superado.
A esos trabajadores los entiendo, trabajaron toda su vida para llegar al final de sus días con algo que les diera tranquilidad y parece que eso no va a pasar, pero a quien no entiendo es a la ley: ¿Por qué no investigar si hubo falsas promesas por parte de los Fondos Privados y condenarlos por ello, obligándolos a pagar lo justo a sus ahorradores? ¿Por qué permitir que las personas afectadas busquen lo justo en quien no los perjudicó? ¿Por qué afectar a Colpensiones, el fondo del Estado, cuando han sido otros Fondos por años, los que han recibido los aportes de millones de trabajadores y han trabajado con ese dinero en su beneficio?
En este caso, el gran problema es que estamos responsabilizando a quien no lo es, mientras permitimos que los verdaderos culpables de esta situación, salgan de ella sin ninguna sanción. Nuevamente, nuestros ojos puestos sobre la variante equivocada del caso, mientras los verdaderos responsables ríen descaradamente porque saben que en nuestro país, no pasa nada.




