Actualidad

Tragedia en Cesar: niño perdió la vida por mordedura de perro

La noche del sábado 30 de agosto se tiñó de dolor en el municipio de San Alberto, Cesar, luego del ataque de un perro pitbull que arrebató la vida de un niño de tan solo dos años. Entre lágrimas y consternación, los vecinos tomaron una decisión drástica: sacrificar al animal y arrojarlo a un río cercano. 

El menor estaba comiendo una papa rellena cuando parte del alimento cayó al suelo. El pitbull, perteneciente al tío del niño, reaccionó con violencia y lo atacó, causándole heridas graves en el cuello, tórax y cabeza. El niño fue trasladado al Hospital Lázaro Alfonso Hernández Lara, pero no logró sobrevivir.

La comunidad, presa del dolor y la indignación, actuó con rapidez y furia. De forma inmediata, el animal fue aprehendido, agredido y sacrificado, y su cuerpo fue abandonado en el exterior de una vivienda. Más tarde, lo lanzaron al río como símbolo del rechazo a su peligrosidad. 

Los primeros reportes indican que el niño estaba bajo el cuidado de su abuela en el momento del ataque. La madre se encontraba en otra ciudad. El responsable del animal, el tío del menor,  podría enfrentar sanciones civiles y penales por presunta negligencia en el manejo del perro. 

Este hecho ha revitalizado el debate local sobre la responsabilidad en la tenencia de animales potencialmente peligrosos, como pitbulls y rottweilers. Líderes locales y vecinos han pedido controles más estrictos y conciencia sobre los riesgos de convivir con estas razas sin medidas preventivas. 

La legislación colombiana exige que estos animales estén debidamente registrados, microchipeados y con bozal y correa en espacios públicos. Además, el dueño debe tener póliza de responsabilidad civil. Si el animal representa un peligro inminente, está habilitada la eutanasia preventiva, según Ley 746 de 2002 y su decreto reglamentario. 

Le puede interesar : Alcaldía adelanta remodelación del polideportivo del barrio Cañaveral

En este caso, el ataque fatal pone en evidencia las graves consecuencias de la negligencia. Las multas pueden alcanzar los dos salarios mínimos mensuales, pero el daño emocional en la familia y la comunidad trasciende cualquier sanción jurídica. 

Hoy más que nunca, queda claro que la seguridad en la tenencia de mascotas no es opcional. Lo sucedido es doloroso y no debe repetirse. La comunidad en San Alberto exige memoria y, sobre todo, cambios que eviten futuras tragedias.

 

Jesica Vanesa Silva Piñeros

Jesica Vanesa Silva Piñeros

Estudiante de Comunicación Social – Practicante Tolima Online.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
  • https://virtual4.emisorasvirtuales.com:8190/live
  • Tolima Online