Trump revoca permiso a Harvard para inscribir estudiantes extranjeros

Una nueva confrontación entre el presidente Donald Trump y el sector educativo estadounidense alcanzó esta semana uno de sus puntos más críticos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) revocó abruptamente la autorización de la Universidad de Harvard para matricular estudiantes internacionales, decisión que afectará de manera inmediata a miles de alumnos y pone en jaque el prestigio académico global de la institución.
La medida fue notificada mediante una carta oficial firmada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en la que se comunica la cancelación del programa de estudiantes y visitantes extranjeros de Harvard. Según el documento, la universidad ya no podrá aceptar nuevos estudiantes extranjeros, y quienes actualmente cursan estudios deberán transferirse a otras instituciones o enfrentar la pérdida de su estatus migratorio.
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“Harvard ha fallado en mantener un entorno seguro para todos sus estudiantes, permitiendo conductas que ponen en riesgo la integridad del campus”, indica el comunicado del DHS. Entre los argumentos del gobierno figuran denuncias por supuestos incidentes de acoso y agresiones vinculadas a manifestaciones políticas, especialmente relacionadas con el conflicto palestino-israelí.
Un conflicto que venía escalando
La relación entre el gobierno de Trump y Harvard se ha deteriorado progresivamente en los últimos meses. En abril, el DHS había solicitado información detallada sobre estudiantes internacionales vinculados a protestas en el campus. La universidad entregó parcialmente los registros requeridos, lo que generó molestia en el Ejecutivo.
La actual administración republicana ha endurecido su postura frente a las instituciones educativas que considera permisivas con lo que describe como “antisemitismo encubierto” y ha promovido recortes millonarios a fondos federales destinados a universidades. Solo la semana pasada, la Casa Blanca anunció la reducción de 450 millones de dólares en subvenciones, en lo que ya suma más de 2.600 millones en recortes al sector.
Trump ha calificado en varias ocasiones a Harvard como un “foco de ideología extremista” y una “amenaza para los valores democráticos”. El expresidente también cuestionó la existencia de programas de diversidad en las universidades, a los que acusa de promover discriminación inversa y activismo político.
Impacto académico y económico
La decisión no solo afecta a la comunidad académica de Harvard, sino también a su estructura financiera. Actualmente, más de 6.800 estudiantes internacionales están matriculados en la universidad, representando cerca del 27% del total del alumnado. Además de su aporte académico, estos estudiantes suelen pagar tarifas completas de matrícula, que pueden superar los 85.000 dólares anuales, incluyendo alojamiento y alimentación.
Voceros de Harvard, que aún no han emitido un comunicado oficial frente a la medida, ya habían demandado a la administración Trump el mes pasado por intentos de intervención en sus políticas internas, incluyendo admisiones y currículo académico.
Reacciones y posibles consecuencias legales
Expertos en derecho constitucional anticipan una batalla legal inminente, pues consideran que la decisión del gobierno podría violar principios fundamentales de autonomía universitaria y derechos educativos. También se prevé una respuesta diplomática por parte de gobiernos cuyos ciudadanos se verían forzados a abandonar sus estudios.
Mientras tanto, organizaciones defensoras de los derechos estudiantiles y académicos han expresado su rechazo categórico a la medida, considerándola una forma de represalia política que pone en riesgo el liderazgo internacional de la educación superior estadounidense.
El caso, que ha generado un amplio debate en el país, podría llegar a la Corte Suprema si Harvard decide impugnar la revocatoria. Lo cierto es que, por ahora, el futuro de miles de estudiantes pende de un hilo.




