Un Éxito Improbable, de Cartagena para el Mundo
“Las cosas buenas nunca vienen de las zonas de confort. Si nosotros queremos ser exitosos, debemos dejar el confort y ser inconfortables” Averstu.com
Cuando hice mi practica universitaria en Unisys hace un poco más de 20 años, me encontré con un grupo de brillantes ingenieros electrónicos de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, entre los cuales estaba Ricardo Villadiego.
Ricardo había crecido en el barrio 7 de agosto graduándose del Liceo de Bolívar en Cartagena, grado al que no pudo asistir porque para hacerlo debía incurrir en un valor adicional en el tiquete aéreo que no podía costear en aquel momento.
Comenzó, como todo el grupo que estaba conmigo en este laboratorio, a trabajar a muy temprana edad, pero a diferencia de nosotros ya sabía que esto iba a ser solamente un paso previo a tener su propia empresa y que el éxito de la misma dependería de lo que aprendiera de estas experiencias, el conocimiento que adquiriera de cómo habían crecido y la identificación de los problemas que habían sorteado y la forma en que lo habían hecho.
Al llegar a Bogotá, debía “viajar” algunas veces caminando, desde Ciudad Tunal hasta la Calle 40 con 8va, en una época tal vez desconocida para los jóvenes, en la que el tráfico era excesivo y desordenado, ya que no existía aún el Transmilenio. Posteriormente se trasladó a un lugar más cercano a la universidad y junto con un grupo de amigos cartageneros recorrieron varias residencias estudiantiles de la zona, como él mismo recuerda: “cada semestre era una nueva casa”.
Unisys le brindó la posibilidad de trabajar desde su casa matriz en Estados Unidos, lo que él vivió como una oportunidad para aprender sobre el reto de tecnología que en ese momento se presentaba y que correspondía a adaptar los cajeros electrónicos a los protocolos de internet que les permitieran hacer transacciones en línea. Mientras otros se adaptaban a esa nueva realidad, Ricardo ya preveía los riesgos que dichas transacciones monetarias podrían acarrear.
Esta visión que lo colocaba siempre un paso adelante de los demás, hizo que tomara esta idea y fundara Easy Solutions, empresa que hoy en día protege las actividades online de más de 125 millones de usuarios alrededor del mundo con sedes en 10 países, incluyendo ciudades como Miami, Atlanta, Londres, Tokio, Dubái, Sao Paulo, Ciudad de México, Buenos Aires y en Bogotá, donde fue creada y aún mantienen su grupo de investigación y desarrollo, el mayor en todo el mundo.
Uno de sus socios en este exitoso emprendimiento fue Julian Argüelles a quien conoció el primer día que comenzó a estudiar en la universidad y con quien, en una reunión en el 2002 en su casa de Chía, mientras compartían unas copas, se propusieron crear una compañía la cual se materializó en el 2006 con ciertas premisas muy importantes.
La primera y fundamental era que debía ser una compañía de software, ya que esto les permitiría crecer de manera ilimitada con base en la propiedad intelectual correspondiente a las ideas generadas por las personas que estarían en producción, sus computadores y el valor que este software tendría para los clientes.
La segunda era que debían resolver un problema de impacto global de tal manera que no tuvieran que limitarse geográficamente a un país o región. Éste fue el caso del aseguramiento de las transacciones en línea tan vigentes entonces como lo son ahora en que la pandemia nos ha obligado a recurrir a la mayoría de pagos por este medio. Entonces identificaron que sus primeros clientes estaban en el mercado financiero, como él mismo lo dice: “un banco en Japón tiene los mismos problemas en la seguridad de sus transacciones financieras que un gran banco en Estados Unidos, que un banco en Londres, que un gran banco en Colombia”.
La tercera era buscar la expansión rápida, para lo cual necesitaban efectivamente resolver el problema globalmente y, por consiguiente, tener el capital para poder hacerlo. Para esto, en el 2008 asistieron a una ronda de inversión internacional en la que recibieron la retroalimentación de que primero buscaran estos fondos de manera local, en Colombia.
Aunque los fondos de capital de riesgo no eran muy conocidos en esta época en el país, tuvieron la suerte de que uno de los pocos que había en el momento, Progresa Capital de Bancolombia, confiara en su propuesta obteniendo una primera inversión en el 2010 de 3,2 millones de dólares lo que les permitió un rápido crecimiento en Latinoamérica dándoles visibilidad a nivel mundial.
En 2011 fueron reconocidos en la lista de las 500 empresas de más rápido crecimiento en ingresos, con un incremento de 1480 % en tres años. Luego fueron reconocidos en el cuadrante Mágico de Gartner para la detección de fraude electrónico e hicieron parte de las 100 startups de tecnología de América del Norte y del top 20 de empresas de seguridad del 2014 por la revista CIOReview.
Con el camino allanado, en el 2013 cerraron una segunda ronda de inversión por 13 millones de dólares a través de Medina Capital, un fondo de capital norteamericano que les permitió expandir el éxito que habían obtenido en Latinoamérica, a Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia.
Entre 2015 y 2016 ocuparon el quinto lugar de la lista Cybersecurity 500 como mejor compañía de protección contra el fraude electrónico y recibieron dos premios Global Excellence de Indo Security Products por su solución de correo DMARC y su plataforma ‘protección total contra el fraude’.
Cuando Easy Solutions empieza a crecer y a construir valor en su compañía, los fondos de capital comienzan a acercarse, así como los banqueros y otras firmas de tecnología entre las que se encontraba Cyxtera, que es un joint venture entre Medina Capital y BC Partners, un fondo del Reino Unido, quienes adquieren a Easy Solutions en mayo del 2017 en una transacción valuada en US $ 2.800 millones.
En ese momento, Ricardo pasó a ser vicepresidente de seguridad de Cyxtera, pero en su alma de emprendedor permanecía la intención de sacar adelante una nueva solución que tenía en mente desde tiempo atrás. Es así como en junio de 2019 creó una nueva empresa: Lumu.
Nuevamente anticipándose a las necesidades del mercado, Ricardo se da cuenta que en ciberseguridad se ha vuelto necesaria la capacidad de detectar cuando un adversario está dentro de los sistemas. “Lo que creamos es la evaluación continua del compromiso para parar los ciberataques y proteger los entornos, sin importar el tipo de dispositivo”, asegura. En casos recientes, se ha demostrado que los adversarios pueden permanecer dentro de las redes empresariales extensos periodos de tiempo y pasar de forma desapercibida, incluso después de superar evaluaciones de vulnerabilidad.
Con un poco más de un año en el mercado, Lumu ya tiene equipos en Nueva York, Bogotá y Buenos Aires con más de 800 clientes, más de 31 billones de metadata de registros analizados y más de 6 millones de contactos de adversarios detectados, todo lo cual parece indicar que Ricardo continuará esparciendo su magia para hacer de los emprendimientos, negocios extremadamente exitosos.
“Quiero convencer a los jóvenes talentosos e innovadores de toda Latinoamérica de que sigan sus sueños y tengan grandes ambiciones, de que el límite de lo que podemos lograr solo lo imponemos nosotros. En Colombia hay mucha pasión, talento e innovación, pero a veces nos falta creer más en nosotros mismos y en lo que somos capaces de lograr en equipo y con convicción.” Ricardo Villadiego.
Para mayor información:
https://forbes.co/2020/07/06/emprendedores/ricardo-villadiego-vigilante-de-la-red/



