Un regalo para niños

Mateo 18: 2 -3
Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. 3 Entonces dijo:
—Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.
En nuestro país hay una fecha especial, el 24 de abril es “El día del niño”. Es muy sorprendente y triste a la vez, pensar en lo dispersa de esta fiesta; que, según los diferentes estamentos, se hace para recordar y afirmar los derechos de los niños y su lugar en la sociedad.
Cabe recordar que este es un hecho aislado en el mundo, ya que por lo visto, cada país tiene su propia fecha y para la ONU es otra diferente, lo cual deja ver que el mundo no se pone de acuerdo en darle la relevancia que se merece tal acontecimiento.
Recordemos al evangelista Mateo, que escribió el pasaje que está al comienzo de esta columna; él fue testigo presencial de un bello momento, y lo cuenta con una sencillez pasmosa. Ese hombre del que habla, es el Señor Jesús, que estaba dando una clave precisa para entrar a un lugar maravilloso: El Reino de los Cielos.
Jesús dice a sus alumnos; que deben ser como niños, que deben cambiar y volverse como ellos. Pero… ¿a qué se refiere? Esto es algo que los discípulos y los que lo escuchaban, tardaron mucho tiempo en discernir.
Cambiar y volvernos como niños significa aceptar al Señor de una manera tan humilde, sencilla, confiada y entusiasta que solo un niño puede lograr; así son los niños, seres que merecen todo nuestro cuidado y amor, para sembrar en ellos lo bueno y cosechar hombres de bien.
Un niño no tiene malicia, es inocente, un niño es confiado, es decir tiene una fe incalculable. ¿Cuánto podemos acercarnos a ser como ellos?… Es imperativo hacerlo, es necesario hasta lo sumo, porque quién no lo haga no entra a ese lugar.
Marcos 10. 15
15 Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él»
Otra vez Jesús, remarcando el consejo, dando otro tips eterno, que redunda en una gran enseñanza; “El que reciba la entrada al cielo como un niño, se le dejará entrar” … ¡Qué momento maravilloso para quienes lo oían!, les estaban diciendo cómo utilizar el boleto de entrada.
Un niño tiene una superlativa capacidad de sorprenderse, si usted le regala una pelota a un niño, y le dice:
- ¡Mira, te regalo una pelota!…
El niño saltará de felicidad; y si la pelota es de colores, y usted se lo remarca.
- ¡Mira, y es de colores!
El niño saltará de nuevo y su capacidad de asombrarse por tal cosa quedará expuesta al máximo, sin vergüenza, sin malicia, sin esconderla, sin egoísmo, sin mentiras; es pura, clara de corazón.
Cuando Dios, nuestro Padre nos dice.
- Mira hijo, te regalo la salvación, la entrada al cielo.
Entonces debe suceder; debemos ser como niños, y saltar y gritar de alegría, y alabar a ese Dios bueno. Y si además lo remarca
- ¡Mira Hijo, y es eterna!
Entonces como niños, debemos sorprendernos de manera sincera, de manera extrema, de manera inocente; y pasarle nuestros brazos, como un niño que quiere que lo alcen.
Un niño que cuando se siente triste llora y busca a su padre, que si se siente en peligro también lo busca para que lo proteja, que si se cae se levanta y sale corriendo a que le curen las raspaduras, y lo soplen y lo consuelen, un niño sollozante que busca a su padre para sentirse a salvo.
Y lo mejor viene después, ya cuando hemos abandonado la adultez, y al mismo tiempo la altivez, los asuntos de grandes, las cosas de personas serias, de individuos frustrantemente materialistas, amorosos por el dinero, egoístas y arrogantes; cuando ya nos convertimos en niños, entonces ya nada nos impedirá llegar a Él.
Mateo 19: 14
Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos».
Seamos como niños, y asombrémonos con lo que nos enseña un hombre llamado Pablo. Nos enseña la salvación que nos regala Dios
Romanos 10:9-10
9 que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.
Para recibir el regalo de salvación, como niños, debemos confesarlo.
Les invito a hacer esta oración, siéntanse en libertad de hacerla, y si aceptan, prepárense a recibir el mejor de los regalos.
“Señor, hoy confieso que soy pecador, y que me arrepiento de corazón, creo en Jesús como mi Señor y salvador, y te invito a entrar a mi vida para poder ser la persona que tú quieres que sea. Amen”.
Como niños recibamos ese maravilloso regalo, destapemos ese paquete como lo haría un niño, despedacemos el papel, rompamos el moño, y usemos esa Salvación, vivamos como tales, como dignos del Reino de los cielos, como niños. No dejemos tan sublime regalo en su empaque original, guardado en un closet, eso no lo haría un niño.
Feliz día niños
Bendiciones.




