Una dudosa jugada

En el día de ayer (23.06.2025), el ministro de Minas dio a conocer, a través de su cuenta de X, la carta que el presidente de Terpel, Óscar Bravo Restrepo, hizo llegar al Ministerio, manifestando estar en «desacuerdo con las recientes declaraciones del Presidente de la Asociación Colombiana de Petróleos», porque dichas afirmaciones «no representan la posición ni la opinión de Terpel».
Sucede que la ACP, que agrupa a las empresas de exploración y producción petrolera, dio a conocer su informe anual «Tendencias de Inversión 2024 y perspectivas 2025», donde recopila datos de empresas responsables del 95 % de la producción de petróleo y 96 % de gas en el país, dejando claro que, en Colombia, solo quedan unos 70 pozos exploratorios por perforar bajo los contratos vigentes hasta 2030. Y, según Andrés Bitar, vicepresidente de estrategia de la ACP «después del 2030 se acaba la frontera exploratoria en Colombia», lo que hizo que la Asociación calificara la situación del país en estado crítico.
Es ante ese dictamen, que Terpel quiere tomar distancia de la Asociación. Para lograrlo, decidió, no solo enviar una carta al ministro de Minas manifestando estar del lado del Gobierno Nacional, también creó, al parecer, toda una estrategia de comunicaciones para la ocasión, dejando claro ante el país que ellos tienen una posición contraria a la de la organización que tiene como objetivo velar por los intereses del sector y, por ende, de todos los colombianos.
Debo reconocer que su idea de “venderse” con el #ColombiaUnida, como el puente que une a los colombianos y que son quienes trabajan desde el corazón, es bonita. Sin embargo, ante el trato que han recibido como empresa y como sector por parte del Gobierno Nacional, terminan sonando demasiado “serviles”.
Recordemos que, en agosto de 2024, Terpel fue la compañía que advirtió al país sobre el desabastecimiento de combustible para aviones que se estaba presentando. En esa ocasión, el ministro de Minas de la época, Andrés Camacho, manifestó que era errada la idea de que se les hubiera entregado menos combustible a ellos que a otras compañías. En ese entonces, ya sentían la presión.
Ahora que el sector se encuentra cercano a una crisis severa y casi que irreversible por las medidas que, sin ningún control ha tomado el Gobierno, deciden hacerles frente mostrando su apoyo abierto e incondicional al verdugo que quiere acabarlos. De verdad que, por más que lo pienso, no le encuentro ningún sentido a la posición.
Nadie puede desconocer la crisis por la que atraviesa el país de forma general, como tampoco que el sector petrolero y de hidrocarburos, es uno de los más afectados, debido al interés que tiene el Gobierno a través de su política, de luchar por mantener a toda costa y sin medir a quién afecte, la imposición de las energías limpias, así eso implique desabastecer el país y poner en riesgo su estabilidad energética y productiva.
Mala jugada la de Terpel. Quiso mostrarse como aliado del Gobierno seguramente para ganar algún tipo de indulgencia y, al parecer, lo único que obtuvo fue la sanción social de quienes consideran que su principal objetivo debería ser, mantener distancia del verdugo que quiere cortar su cabeza.




