¿Y la otra mitad?

Los resultados de las elecciones que vivimos en nuestro país el domingo 8 de marzo, son decepcionantes. Y no lo digo por quienes hayan ganado o perdido curules u oportunidades, lo digo porque sigo sintiendo que el gran ‘ganador’ es el abstencionismo, ese que nos hace ser un país perdedor en muchos aspectos.
No es sensato que, de 41.287.084 colombianos que pueden votar, sólo salgan a cumplir con su deber 20.799.194, lo que indica que únicamente el 50.61 % está comprometido realmente con la democracia. Para todos es claro que quien no escoge deja que otros escojan por él, lo que no parece muy sensato en un país que atraviesa por una etapa tan difícil.
Vale la pena que los abstencionistas de siempre y el mismo gobierno, encargado de liderar y promover el uso de la democracia y la participación frente a ella, se sienten a reflexionar sobre la participación que están teniendo en este invaluable deber. Porque no es sensato que a un ciudadano no le importe quién dirige su país, ni que a un gobierno le parezca bien que los ciudadanos no salgan masivamente a votar.
Es que, si nos ponemos a mirar las cifras emitidas hasta el momento en que escribo esta columna por la Registraduría, el Senado de nuestro país estaba siendo elegido por 19.421.785 colombianos lo que significa el 47,04 % de los votantes habilitados para votar. Y, ¿el resto? ¿Por qué no participan de la oportunidad que les ofrece la democracia? ¿Piensan que los demás lo hacen muy bien y no necesitan su opinión? ¿O es que ya perdieron la fe en el sistema y desconfían de todas las decisiones que por este mecanismo se toman? ¿Será, acaso, que desconocen cómo participar y por eso no lo hacen? Porque no podemos negar que debe haber alguna parte que, culturalmente, esté apartada de lo que somos y hacemos como sociedad; sin embargo, no creo que sea tan grande para ser la responsable del abstencionismo en el que estamos sumidos.
Que las consultas interpartidistas sólo hayan logrado 7.071.676 votos válidos no me extraña. Muchos no tenían al candidato presidencial de su interés en ellas y no necesitaban participar con este tarjetón. Lo que sí llama la atención de este resultado es que, en la consulta del Pacto Histórico en octubre pasado, la cantidad total de votantes fue de 2.715.212, mientras que, en esta oportunidad, El Frente por la Vida sólo recibió 595.973 votos, indicando que el candidato más fuerte de este sector ya fue elegido, lo que significa que esta colectividad irá dividida a primera vuelta.
La Gran Consulta por Colombia deja un resultado interesante: 5.857.012 la votaron y el 45.76 %, lo que significa 3.236.008 votos, fueron por Paloma Valencia. “La de Uribe” marcó el ritmo de estas elecciones y se convierte en una esperanza importante para la derecha, centro y centro derecha, comprometidos a trabajar juntos por el país. El compromiso de Valencia en el Senado para hacer control político y su tono firme pero tranquilo, fueron las cartas que la llevaron a ser elegida por los colombianos que esperan un cambio de gobierno. Por ese objetivo, sería ideal que una unión real y fuerte, pudiera darse entre los candidatos que pertenecen a la oposición para la primera vuelta.
En el Senado, el ganador fue el Pacto Histórico con 4.413.636. No puede uno dejar de pensar si ese resultado es directamente proporcional a la cantidad de contratos hechos antes de la Ley de Garantías el 31 de enero, o si son el reflejo de la esperanza de un pueblo que está deseoso de que algún día les cumplan lo que les prometieron, mientras cierran los ojos a 3 años y 7 meses de incumplimientos. Porque el alza del salario mínimo no es una solución, el tiempo lo demostrará, pero sí es un argumento para lograr la voluntad de aquellos que, como lo decía Chávez, se mantienen pobres, pero con fe.
En el Senado, el segundo lugar fue para el Centro Democrático con 3.035.715 votos, dejando ver que Colombia comienza a unirse en un punto un poco más ‘central’, a pesar de que muchos consideren a esta colectividad como de ‘extrema derecha’. Elecciones como la de Paloma Valencia para su representación, evidencia que los tonos se están mesurando.
En el caso de la Cámara, los resultados están más cerrados. El partido ganador fue el Centro Democrático, pero muy de cerca lo siguen el Partido Liberal y el Partido Conservador. Recordemos que, para los elegidos en este caso, su misión es, principalmente, dar a conocer las necesidades del departamento que representan y, la elección de un partido u otro es benéfica, sólo si están dispuestos a cumplir con su misión, porque la democracia es útil para el pueblo sólo si, se ejerce con responsabilidad y compromiso.



