Adaptarse o desaparecer

Hay una frase de Charles Darwin que hoy describe bien lo que viven las empresas en Colombia: no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta. En medio de una economía incierta, tasas altas, reglas cambiantes y consumidores más cuidadosos, el sector privado entendió que quedarse quieto no era opción.
Las empresas que han resistido no lo han hecho con discursos, sino con ajustes concretos. Ordenaron costos, cuidaron la caja y tomaron decisiones más selectivas. La tecnología dejó de ser una moda y se volvió una herramienta para no perder plata: datos de ventas, inventarios y rotación usados para decidir mejor y más rápido.
También cambió la forma de manejar el talento. Muchas empresas entendieron que formar y retener a su gente es más rentable que reemplazarla. Equipos más flexibles y capacitación práctica se volvieron parte de la estrategia.
La diversificación fue otra lección clave. No depender de un solo cliente, proveedor o canal ya no es una recomendación, es una necesidad. Diversificar hoy es una forma básica de proteger el negocio.
2026 sigue siendo un año difícil, pero hay una diferencia clara: menos espera y más acción. El sector privado no controla la economía, pero sí su capacidad de respuesta. Y hoy, adaptarse es su mayor fortaleza.



