Historias

Anécdota viajera: Cuando eres el «GUÍA» y la embarras

Annie Navia

Arquitecta de profesión, viajera por vocación y soñadora a tiempo completo. Creo en el viajar como parte del aprendizaje sobre otras culturas. Escribo solo para recordar y compartir aquellas experiencias que enriquecen mis viajes y alimentan mi vida.

 

Hace 4 años diseño y promociono viajes culturales. Mi objetivo es promover el conocimiento de otras culturas a través del arte de viajar, y para mi es una manera de hacer y transmitir lo que me gusta y una oportunidad para yo viajar, pues yo acompaño mi grupo y me convierto en protectora de todos aquellos que creen en mí. Siempre viajo por medio de una agencia mayorista con quien trabajo desde el principio y en quien confío plenamente, así que todo está muy organizado y siempre tengo guías locales, lo cual me tranquiliza. Sin embargo, hay pequeños momentos en los que los viajeros y yo, quedamos al libre albedrío en una ciudad en cualquier lugar del mundo, esos momentos de libertad que uno nunca quiere desaprovechar.

Estambul – Foto Annie Navia

Estábamos en Estambul y acabábamos de llegar al hotel después de un primer recorrido por la ciudad, aún era temprano y había mucha luz, así que nos pusimos de acuerdo para salir a caminar por los alrededores del hotel. Era solo caminar calle arriba y volver… ¿qué podría salir mal? Muy decidida y empoderada tomé la delantera y guíe mi grupo. Fuimos hasta una plaza, visitamos una exposición de artesanías y tomamos de nuevo el retorno al hotel. Todos venían detrás mío confiando en que yo sabía hacia donde iba… y no se asusten, ¡la verdad si lo sabía!! Simplemente no tomé la precaución de leer el nombre del hotel antes de entrar, así que subí las gradas y tomé la puerta giratoria… a los primeros 45 grados no había notado nada, pero a los 90, me percaté que esa no era la recepción donde Elif nos esperaba… mi reacción fue rápida y mirando al botones que estaba en el acceso, con una inocente sonrisa de vergüenza seguí girando hasta estar de nuevo en el exterior. Ahí, busqué a mis compañeros para ver si disimuladamente podía ocultar mi error… pero para mi sorpresa, no había ninguno, pues todos habían tomado la misma puerta y se encontraban dando un vistazo al hall de un hotel que no era el nuestro… una vez salieron, ¡yo solo los miré y todos soltamos la carcajada!!! Y bueno, ¿quién dice que una perspectiva giratoria no hace parte del turismo?

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