Historias

Anécdota viajera: Frustración gastronómica

Annie Navia

Arquitecta de profesión, viajera por vocación y soñadora a tiempo completo. Creo en el viajar como parte del aprendizaje sobre otras culturas. Escribo solo para recordar y compartir aquellas experiencias que enriquecen mis viajes y alimentan mi vida.

Varias veces he tenido la oportunidad de viajar sola. Y es que viajar solo tiene sus ventajas, por ejemplo, no tienes que pedirle opinión a nadie sobre que ruta tomar, que lugares visitar y ni siquiera que comer.

Pero en esta ocasión les contaré las consecuencias que sufrí por no ir acompañada.

En medio de mi egocentrismo viajero, decidí irme un fin de semana largo a Suiza, conocería algo de este país y lo mejor de todo – y lo que más me entusiasmaba – probaría un par de platos insignias por medio de una de las experiencias gastronómicas que siempre había soñado.

Los que me conocen saben que soy amante del vino, de los quesos y de la buena comida, así que comer Raclette y Fondue en una plaza de Zúrich era uno de los mejores planes que tenía en mi agenda.

Pero a veces los planes de uno, no son los planes del universo.

La primera noche, después de haber paseado toda la tarde, salí muy optimista en busca de una de estas 2 comidas, mientras me dirigía hacia la zona de restaurantes, discutía conmigo misma cuál de los 2 comería es día… mientras pensaba se me hacía agua la boca y solo podía imaginar un trozo de queso fundido acariciando mi paladar, mi ansiedad se incrementaba y comencé a aumentar el paso.

Por fin entré a una plaza con varios restaurantes, cuya especialidad – por supuesto – era la Raclette y el Fondue. Comencé a pasar uno a uno, revisando los tableros que ofrecen sus productos (práctica que hacemos los turistas, tratando de buscar el mejor precio).

Pero en este caso el valor no era lo que importaba, me preocupaba es que toso los letreros decía que solo se vendía Fondue o Raclette mínimo para 2 personas.

Yo no podía creerlo, ¿había viajado hasta tan lejos y no iba a poder disfrutar lo que tanto anhelaba?

¡Resignada me senté en un muro a hacer lo único que podía hacer… sentarme a ver como comían los demás!

La frustración aún perdura al día de hoy, así que cuando tengo la oportunidad preparo Raclette o Fondue… e indiscutiblemente no hay nada mejor que compartirlos en buena compañía de familiares y amigos.

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